Tuve una pequeña charla con un compañero. Resulta que ambos habíamos visto la misma película, y me pidió a ver que opinaba sobre ella.
Fui sincero: no me gustó nada en absoluto. La fotografía me parecía bastante pobre para el dineral que habían puesto en la producción, los actores no parecían estar cómodos en sus papeles y se les veía poco inspirados, el montaje no era ninguna maravilla y la trama en sí se me hizo pesada y lenta, y eso que la película duraba solo una hora y media.
Se lo tomó bastante mal, me llamó "inculto", que no entendía lo que la película quería decir, y que debía mirar más cine.
Que yo no tenía ni idea del tema.
Bueno, es verdad, no soy cineasta... pero algo de idea tengo, MI idea.
A ver... puedo estar equivocado, puede que él tenga razón, pero eso no deja de que yo haya dado MI opinión.
Es algo que me ha parecido a mi, y no tiene por que coincidir con él, aunque seamos compañeros y tengamos muchas cosas en común.
Pero esto sucede en todo, yo puedo pensar que esa mesa de allí es azul, pero mi vecino pensar que es amarilla. Aquí la cosa si se parase no habría problema, pero cuando el vecino te dice "te equivocas, es verdosa", ¿acaso no puedo verla yo azul? Si, puedo estar equivocado... pero, ¿y si soy daltónico?
¿Acaso mi realidad es errónea?
Es verdad, es un caso extremo, vayamos a uno menos al límite.
Con una canción. A mi me puede parecer horrible, y al vecino una obra maestra. ¿Quién decide que es?
¿Las ventas? No tiene por que... recordemos el "Chiquilicuatre", ese chiste que enviamos a Eurovision hace unos años; simplemente era una broma de los españoles hacia Europa.
¿Lo elegirá un crítico? Volvemos a estar ante una opinión, aunque se supone que debe ser objetiva... pero se quiera o no, la subjetividad siempre aflora en todos los casos.
¿Que hace que una opinión sea la correcta o no?
Simplemente la persona que la hace. Por supuesto, hay unos límites... no puedo pronunciar un "todos los niños son malos" porque no es verdad... puedo "odiar" a los niños por eventos que haya sufrido y hayan marcado mi visión hacia ellos, pero generalizar tampoco es correcto.
Digamos hay un acto ético en estos casos.
Pero, volvamos a la base.
¿Es la mesa, azul o amarilla?
¿Quién o qué puede decir que es lo correcto?
Hay una manera, pero se necesita ser sensible y algo empático. Hay que razonar bien. ¿Es la mesa azul o amarilla?
Puede ser ambas.
Pero eso no es posible, solo puede ser una... si es demostrable, en efecto es una de las respuestas, pero si no... ambas son correctas.
¿Es esta película buena o mala? Ambas cosas. Somos dos personas, tenemos nuestros perjuicios, nuestra propia experiencia diferenciada, nuestros propias ideas ya insufladas. Cada uno razona la respuesta en base a su propio criterio propio, y ambas respuestas son correctas, en este caso.
¿Se puede demostrar? Si, claro. Todo es demostrable, pero al tratarse de una opinión sobre un evento subjetivo, ambas respuestas son correctas.
Esto se puede llevar a otras zonas: la política, los gustos musicales, los sabores... a todo, vamos.
En verdad, todo lo que tenga una base "subjetiva" tiene cabida en esta relativa verdad: se diga lo que se diga, es correcto; aunque en verdad se pueda refutar de manera objetiva, en un principio, una respuesta subjetiva siempre es correcta en base a una opinión.
Con esto quiero decir que, en verdad, esa película que a mi compañero le pareció tan maravillosa, y a mi no, no significa que él tenga razón, sino que ambos la teníamos.
Pero no siempre tenemos razón...
En verdad creo que hace falta más empatía entre la gente... no solo hacia nosotros, sino hacia también lo que nos rodea, incluso sean animales.
Noto que falta algo de sensibilidad hacia todo lo que nos rodea, el centro del mundo no es uno mismo, sino el grupo en si, de todo.
Tengo la sensación de que cada vez más nos estamos metiendo en una burbuja dónde solo nos vemos el ombligo y lo adoramos como si fuese nuestro creador, nuestro hacedor, nuestro más preciado deseo.
Y no, no somos el centro del universo, para nada... somos más bien todo lo contrario, somos una masa que debemos compartir el resto del universo, eso si, sin dejar de ver que somos un conjunto variado, no somos iguales. Empatía.
Y por cierto, no odio a los niños... creo.
Y la película en cuestión... no recuerdo ya cual era... maldita memoria de pez...
¿De que estábamos hablando?



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