Agárralo como puedas (2025)



(suena música jazz lenta y dramática)

Era una noche de martes. El Señor "N" y yo nos dirigíamos —y por última vez en este verano que agonizaba y ya nos dejaba— a una nueva función de cine. Aquella era nuestra última escapada estival antes de que mis vacaciones dijeran adiós y tuviéramos que volver a "la rutina de costumbre". Sin embargo, habíamos jurado hacer algo distinto: necesitábamos reírnos a mandíbula batiente tras un verano bastante insulso. Una comedia, a poder ser desternillante sería el broche perfecto para despedir este verano algo tristón y ligeramente vacío de 2025.

La cartelera nos puso sobre aviso: hacia pocos días habían estrenado un reboot (o nueva entrega, según se mire) de la clásica serie de películas "Agárralo como puedas" ("The Naked Gun"). Ya al Señor "N" le apetecía verla (cuando la anunciaron ya me avisó de sus ganas de verla), yo no negaré que sentía curiosidad, pero con Leslie Nielsen descansando en paz, se me hacía extraño, lo mismo que pasó con "La Pantera Rosa" ("The Pink Panther") tras el fallecimiento de Peter Sellers y su "Inspector Clouseau". Ahora el relevo para Nielsen había recaído en Liam Neeson —un tipo serio donde los haya— y con la bella Pamela Anderson acompañándolo a su lado. ¡Vaya pareja detectivesca para una trama absurda! Dirigida por Akiva Schaffer (director, guionista y actor de comedia) y producida por Seth MacFarlane (productor, guionista y actor, artífice de "Padre de Familia", "The Family Guy"). Era posible, podríamos acabar viendo comedia antes de volver a la seriedad del día a día, o eso esperaba.



Llegamos al multicine con las entradas compradas por internet (yo preveía que, siendo un estreno reciente, habría llenazo de sala), y estábamos listos para nuestra misión vespertina, no obstante antes de entrar cumplimos con el código de supervivencia de un auténtico detective de cine "noir": la comida sana ante todo. Dieta balanceada al estilo Frank Drebin, no podía ser de otro modo. Atacamos unas hamburguesas del McDonald’s como si fueran la evidencia de un caso, totalmente sanas… en espíritu, al menos. Una cena ligera (guiño-guiño) digna de unos auténticos agentes encubiertos del apetito. Por supuesto yo me comí tres hamburguesas... y quedé con hambre. 

Ya armados con nuestras palomitas recién reventadas (por primera vez un bote de medio saladas y medio dulces) y la botella de agua de rigor para cada uno, nos adentramos en la penumbra de la sala, ya con las luces apagadas. El Señor «N» exclamó en voz alta al entrar y oír sonidos fuertes dentro. Ya estaban proyectando algo:
—¡Vaya, si ya están dando los tráilers previos a la película!
La suspicacia me invadió de inmediato:
—Raro… si aún faltan diez minutos para que empiece... —musité, frunciendo el ceño bajo mi linterna imaginaria mientras miraba el reloj. Si, efectivamente faltaban más de diez minutos para empezar la función.

Con carcajadas desenfrenadas, y hablando en voz alta entre nosotros nos colamos en la sala oscura. Pensamos: ¿cómo no nos dimos cuenta antes? Allí, sobre la pantalla, comenzaron a rodar imágenes conocidas. Nuestras risas se cortaron al instante; de detective nulo pasamos a detective confundido:
—Espera… —dije entre dientes—. Esa escena me suena demasiado... ¿No es esto un cacho de “Weapons”? (ejem... https://compendiofreaks.blogspot.com/2025/08/weapons.html)

Mi compañero balbuceó algo indeciso:
—Sí… lo parece… ¿el tráiler?, esto, espera… —luego cayó en la cuenta—. ¡Tío, nos hemos equivocado de sala!

No había misterio que resolver: nos habíamos colado en la sala equivocada. Entre risas torpes y sonrojados retrocedimos rápidamente, saliendo por donde habíamos entrado. No era el plan original, pero al menos habíamos descubierto el enigma en el que nos habíamos metido inconscientemente. Ya éramos unos perfectos detectives de la noche.



De regreso al pasillo y guardado el bochorno entre risas nerviosas, entramos en la sala correcta (justo la puerta de al lado). Esta vez las luces seguían encendidas; nadie había dado todavía la orden de apagón. El ambiente era tranquilo, casi apacible. Cuando compré las entradas, en mi cabeza veía filas de cinéfilos gritando “¡policía!” en la taquilla y dentro de la sala, pero la realidad fue un baldazo de agua fría: la sala no llegaba ni a la mitad de su capacidad, a pesar de ser una sesión de tarde. Ni rastro de abarrotamiento. ¿Dónde estaba todo el gentío que imaginé, siendo un estreno muy reciente?. Con los nervios disparados y a la espera de la acción, nos instalamos en nuestros asientos.

Finalmente, tras unos instantes de silencio expectante, las luces se apagaron. Con un suave chasquido de oscuridad, y tras unos cuantos tráilers (los cuales ni les hicimos casi caso) empezó la película… ¡al fin!

Y, voy a ser claro y directo...  no sé si llamarlo secuela, "reboot" o simplemente un intento desesperado de exprimir una marca, pero lo cierto es que, personalmente, no me ha gustado nada esta... ¿revisión?


Quien vaya al cine esperando reencontrarse con el espíritu de Leslie Nielsen y las películas dirigidas por los "ZAZ" (trío estadounidense de cineastas de comedia, formado por Jim Abrahams y los hermanos David y Jerry Zucker, especializados en humor absurdo y "slapstick" con películas que se basan en gran medida en parodias, gags visuales y la ruptura de la cuarta pared) saldrá algo decepcionado, porque lo que aquí se ofrece está más cerca de un episodio flojo de "Padre de familia" que de una comedia absurda ingeniosa como lo eran las antiguas "Agárralo como Puedas".

La saga original siempre se nutrió de gags visuales y de parodiar un serial policial de televisión. "Police Squad!" (serie de la ABC precuela y germen de esta saga, que ya contaba con Leslie Nielsen y con ese "rollito" que tendrían las películas que vendrían a posteriori del agente Frank Drebin, serie por cierto cancelada en su primera temporada y a los pocos episodios por no gustar a los directivos de la cadena pese a tener éxito decente en antena) y sobretodo las tres películas de "Agárralo como puedas" ("The Naked Gun") con Nielsen, basaban su comedia de ridículos gags visuales (incluso en el fondo de la pantalla) crítica a eventos de su tiempo mediante mofa y diálogos absurdos. En cambio, esta nueva entrega se basa casi exclusivamente en chistes hablados, al estilo y semejanza a los de un episodio de Padre de Familia ("Family Guy"), y no es de extrañar pues Seth MacFarlane, creador del show produce el film. Lamentablemente, pocos resultan graciosos. El guion está repleto de tiempos muertos y plagado de humor escatológico (bastantes alusiones a pedos, cacas, culos, penes…) en lugar de bobadas absurdas ingeniosas o gags ocultos y con ritmo. También abunda la comedia violenta física: Neeson se dedica a dar mamporros a criminales a diestro y siniestro, satirizando así su anterior etapa como actor de películas de acción "de venganza" a lo Charles Bronson. También se pasa la mayoría del film con gestos de "tipo duro", como romper teléfonos o arrancar con la boca el cañón de una pistola (ese chiste funciona, no lo negaré), escenas que recuerdan al "slapstick" más zafio pero que ya las hemos visto antes. Si bien algún gag de acción funciona como referencia (el del barman negándose a hablar, por ejemplo), el exceso acaba por cansar. En conjunto, le falta chispa, le falta ritmo e ingenio y abusa de chistes ya vistos, y algunos obscenos que no hacen tampoco demasiada gracia.
Si recogemos todo esto junto a chistes malos mediante diálogos flojos (y algún gag reiterativo como el de la taza de café, que las primeras dos veces hacen gracia... las diez siguientes no), el resultado es que la película se atasca: el impulso narrativo flaquea cuando se inunda de bromas verbales vacías, “en detrimento de la estructura” . En la práctica esto significa que si falla uno, aparece de inmediato otro chiste igual de mediocre sin dar respiro al espectador. Si, el ritmo es constante, pero hay esa saturación de chistes malos, mezclado con alguno decente, que te deja más con una sonrisa idiota de "What?" (chiste que aparece en el film) que no en una auténtica carcajada. 


La comedia es simpática, no lo negaré. Incluso la trama (absurda y tonta como ella misma, solo una excusa para lanzar chistes al espectador) puede entretener, pero es muy floja, esta secuela (¿reboot?) no consigue ni emular ni innovar algo lo bastante divertido, quedando lejos del desenfado fresco de sus antecesoras. también cierto que, seguramente muchos chistes se pierden vía traducción y doblaje... pero seguro que aunque yo lo viese en VOS diría lo mismo, pues no estoy en EEUU ni tengo por mano su panorama ni cultura (y mira que se ha extendido por todo el planeta).

Paradójicamente, lo mejor es su música (de nuevo, vuelve a suceder). Lorne Balfe, encargado de componer la banda sonora recupera el espíritu sonoro de la saga original compuesta por Ira Newborn, y lo mezcla con ese estilo actual usado en las producciones de acción moderna. En la introducción, y mediante el tema “My Name is Frank Drebin Jr.” arranca con tensión ominosa al estilo de Hans Zimmer, para luego estallar en una explosión de metales que vende con intensidad la escena de acción. En las partes románticas, como podemos oír en “There She Was Again” desliza jazz noir clásico cuando estamos ante la primera aparición de Beth (Pamela Anderson), dándole un aire de película de cine negro y sobretodo, recuperando ese estilo que Newborn dio a la saga antes. Para los pasajes de intriga tecnológica, Balfe inserta pistas sinuosas como “Something Fowl” y “Project Inferno” (cuerdas frías al estilo "Instinto Básico" del gran Jerry Goldsmith) que subrayan la trama del magnate villano (interpretado por Danny Huston). Incluso al final se recupera a todo trapo (y menos mal) el tema heroico original de la saga: la pieza “Press Conference” remata con un guiño triunfal al "Drebin Hero" de Newborn antes de los créditos, los cuales arrancan con un arreglo del tema clásico reconocido por todos (Newborn hizo un clásico atemporal). En todos estos cortes (que se incluyen también en el álbum de escucha aislada), la orquestación y la instrumentación moderna funcionan, y es notable que Balfe no busca la carcajada con la música sino realzar el drama para que los gags funcionen; como él mismo afirma, “no estábamos buscando risas; la música tenía que vender el drama”, como bien dijo e hizo Ira Newborn antes. La música debía tratarse “seriamente” incluso en las escenas más absurdas. Este empeño se nota en escenas clave de la película (como la secuencia inicial en el atraco). Gracias a ese enfoque la música funciona y ayuda a la comedia; sin embargo, el humor verbal de la película no corre con la misma suerte...




Por fortuna, el elenco sale airoso pese al guion mediocre. Liam Neeson trata de encarnar al nuevo Frank Drebin (en realidad a su hijo, Frank Drebin Jr.) con seriedad contenida, y Pamela Anderson saca provecho de su presencia cómica para levantar cada escena romántica. Ambos se toman el juego en serio como hacían Leslie Nielsen y Priscilla Presley antes (con cameo de Presley en un único plano, a ver si la encontráis) y tienen química (tanta que al parecer al finalizar el rodaje se han unido como pareja formal); a destacar especialmente que Anderson tiene un “ritmo cómico impecable” y sus bromas surgen naturales. Ni Neeson ni Anderson son lo que se prometía originalmente (no hay otro Leslie Nielsen, ni lo habrá), pero cumplen dignamente el rol. En definitiva, son ellos —no los chistes— los que mantienen un mínimo de entretenimiento en pantalla.


En Conclusión, el film se queda en un sucedáneo simpático pero blando, muy blando y a ratos, incluso con incomodidad. Reproduce las fórmulas de la saga con cariño (Drebin cantando, mal... por poner un ejemplo), pero la mayoría de sus chistes (sobretodo los hablados) resultan insípidos. Al menos la banda sonora de Lorne Balfe brilla por su contraste serio, mezclando jazz clásico (como digo, homenajeando a las originales los cuales ya parodiaban un "film noir") con ritmo y sonoridad actual, y por una vez sonando sin que parezcan instrumentos sintetizados por parte de Balfe. Comparada con la trilogía original, esta nueva versión carece de ingenio, frescura y "timing", reduciéndose a un eco cansado. Una ironía: la partitura sí entiende lo que hizo grande al original, mientras que el guion no lo pilla.



Me lo pasé como cuando te atragantas con un chiste malo: incómodo y sin ganas de repetir. Esta versión no tiene el ingenio ni el ritmo absurdo que hacía grande a la saga original.
Si eres fan de "Padre de familia" y buscas comedia fácil y de brocha gorda y sin pensar, sí, puede que te rías. El humor a veces (casi todo el tiempo) parece un episodio descafeinado de esa serie... y tengo que decir que no soy demasiado fan de ese tipo de humor, todo hay que decirlo... y justamente las "Agárralo como puedas" originales no tiraban por esos regoteros. Si esperas algo mejor… mejor vete directo a la trilogía de Nielsen y déjate de sufrimiento esterilizante.


Puede que algún día se recupere ese nivel de humor: "Hot Shots" y su segunda entrega, "Top Secret", "Aterriza como Puedas" y su secuela, o la trilogía original de "Agárralo como puedas" (y mira que todas ellas tienen algunos chistes que han envejecido regular, sobretodo las mofas a eventos de su tiempo), son productor para revisionar, pero justamente en esta nueva iteración, no, aquí no la veo.

El Señor "N" salió, por cierto del cine contento y dándole un notable al film, cosa que respeto por supuesto. Seguramente este tipo de humor no lo pillo o no lo termino de encajar, y tiene sus espectadores (por eso tiene tanto éxito "Padre de Familia" y otras series similares, como "Padre Made in USA", "Rick y Morty" o incluso "South Park", llegando aquí a lo más extremo), así que es posible que solo sea cosa mía... pero como esto se trata de mi reseña, lo digo: me parece una mala película, y para colmo, no tan graciosa como pretende ser. Y si, yo me reí (no lo voy a negar, el arranque y un par de gags de más adelante me parecieron graciosos), pero también sentí mucha vergüenza ajena... y algún momento de aburrimiento, sobretodo tras pasar el umbral y llegando al final de la película.

Una lástima (pero debo confesar que me lo olía venir...).

Weapons


Hace más de una década que no voy al cine a ver una película de terror... también es cierto que tengo unos gustos bastante marcados para este tipo de productos: me molan esas pelis más psicológicas, más cercanas al "thriller" y me alejo del típico producto "gore" o que se base en la violencia exagerada solo como porte de esa emoción llamada "miedo".

Entre temas personales, y que ir al cine a ver este tipo de productos es algo difícil... el 90% de veces te topas con espectadores que, o no respetan el visionado de la película (suelen ser jóvenes que "pasan" de la película  o simplemente que se lo toman "a guasa"). No obstante, siempre recordaré el reestreno en los 90 de "El Exorcista" de William Friedkin en su "versión del director" (doblaje nuevo con cambios, una o dos escenas añadidas, restauración en general y poco más)... fue de esas sesiones que sentí vergüenza ajena de los espectadores, estando la sala llena... de las veces que menos gusto he pasado de ir al cine, no por la película (considero a "El Exorcista" una de las grandes del género, junto a su secuela "El Exorcista III") sino por como la ví y como no la disfruté en pantalla grande...

Siempre digo que de mis películas favoritas del género, y situándola al principio de la lista se encuentra "The Ring", el remake americano perpetrado por Gore Verbinski en 2002. Poco gore, pocos sustos de "bu" (como llamo yo a los "jumpscare") pero una tensión y atmósfera que te pone tenso, tensísimo. Y al principio de la peli, en el cine, el primer susto, el primer "susto de "bu"... y el cine callado. Mutis. Silencio total hasta que terminó la película, se encendieron las luces y la gente salió del cine sin decir palabra, nosotros incluidos... y no era poca gente, recuerdo la sala llena. Creo que en toda mi vida, la única vez que me ha pasado eso fue con esa película . Me marcó de sobremanera la experiencia, y eso que si, ya se que la película no es para tanto, pero me marcó.


Pues bien, de nuevo a perpetrar las aventuras del Señor "N" y un servidor en un día al cine, como si fuésemos Sherlock Holmes y Doctor John H. Watson pero el lugar de investigar un caso, estrujar y analizar una producción audiovisual y disfrutarla, claro está. Esta vez nos dio por volver a nuestras raíces (no, a mi no me llaman Kunta Kinte ni me falta un pie... aún) sino un retorno ligero a nuestra juventud cuando, casi cada semana nos daba por alquilar o ir a ver al cine una película de terror. Un retorno al pasado en toda regla.

En esos tiempos ir a ver una película de miedo era una lotería... una de esas que suelen hacer en Navidad y siempre toca premio, aunque sea un mísero llavero de plástico chinoso. En esa época, por suerte nuestra, estaba de moda el terror sobrenatural psicológico, y sobretodo estaba de moda el terror asiático, el cual se cernía más en la atmósfera, el suspense y sobretodo, un malrollismo tenso, siempre con ese toque de misticismo y si llegar a la sangre a borbotones que tan de moda pusieron los "slashers" americanos o italianos unas décadas antes. Un soplo de aire fresco a las carnicerías y los litros de sangre (falsa a la legua) que solían impregnar las películas de terror habitualmente antes, y que ahora todo eran espíritus, fantasmas, sustos y sobretodo, mal rollo en atmósferas tensas muy, muy oscuras.

Pues bien, vimos un tráiler (solo uno, debo reconocerlo) de "Weapons", película de Zach Cregger, director guionista detrás de la exitosa "Barbarian" de 2022 (decir que no la he visto...), aquí con su segundo film también de terror, con una historia fragmentada y visualmente intensa que recordaba al menos en ese tráiler a esas producciones de nuestra juventud, con ese aire "malrollero" cerebral antes que lo físico con ketchup a borbotones. Tenia buena pinta... luego, como no podía ser de otra forma, empecé a leer opiniones y críticas (sin spoilers) que la ponían por las nubes. Nos entraron ganas de verla, y ya que estaba de vacaciones... ¿porqué no? Además hacía mucho no íbamos al cine a ver este tipo de productos.



Decir que esta vez al cine entramos algo "tocados"... al parecer el Señor "N" tuvo un mal día (o mejor dicho, que ya notaba que se acercaba el final del verano y el pobre se sentía que no lo había aprovechado... pero eso le pasa todos los años, una especie de depresión post-vacacional siendo "pre"... porque no ha terminado las vacaciones... esta vez ni tan siquiera ha tenido vacaciones este año) así decidimos, inocentes nosotros, tomar unas "birras" antes de entrar en la última sesión IMAX del día. Grave error. No solemos beber demasiado y con poco "basta" (los años pesan, ademas). No llegamos al punto, pero si se acercó peligrosamente... sobretodo para el Señor "N" (con intento de ligoteo de la camarera por su parte al salir del bareto, con escaso éxito, todo sea dicho). Puede que eso aligerase su visionado del film. No fue mi caso... o si.

Por una vez, entramos sin incidentes (discutiendo por las palomitas, eso si... el Señor "N" no quiere, yo no he cenado, es tarde y tengo hambre...) nos sentamos, con muy poca gente en la sala, todo hay que decirlo... y no llevaba ni una semana en cartelera el film... y entonces arrancó la proyección.



Primero, hay que destacar la atmósfera visual del film, uno de sus puntos fuertes. La fotografía corre a cargo de Larkin Seiple (conocido por "Todo a la vez en todas partes" de 2022, ganadora de varios premios Óscar) y su trabajo aquí es delicadamente precioso, sin distraer en ningún momento ni ser pobre. Imaginativo y sobretodo, visualmente atrayente. En escenas clave, la cámara se ubica en medio de la acción, sobre los hombros o justo tras la cabeza del personaje, o incluso junto a puertas que se golpean, generando un efecto inmersivo espectacular. El tono general es frío y realista: Seiple evita la iluminación exagerada y busca que la luz parezca natural. Este enfoque realista se contrasta con trazos de contraste mediante luces más duras, para dar sensación de peligro inminente y poner en tensión al espectador.

Una de las imágenes más potentes es la de los niños corriendo de noche por las calles, notando de manera justa solo su silueta con ese gesto tan extraño, como si de un avión despegando se tratara. Decir de esa pose extraña, que el director, Cregger explicó en una entrevista que la recuperó de un recuerdo que tuvo del impacto que le perpetró ver una infame fotografía de 1972 muy conocida, sacada durante la Guerra de Vietnam cuando el ejército de Estados Unidos lanzó ataques con napalm en varias zonas controladas por el Viet Cong. El napalm es una mezcla altamente inflamable que provoca quemaduras graves y devastadoras en cualquier persona que entre en contacto con él.
Esa foto fue tomada por Nick Ut, un periodista fotográfico vietnamita en la provincia de Bình Dương, y en la imagen se ve a Phan Thi Kim Phuc, una niña de 9 años, corriendo desnuda y llorando en una pose en "V" invertida con los brazos mientras su cuerpo muestra quemaduras por el napalm. La fotografía muestra también a otros niños huyendo del ataque, pero Kim Phuc es la que más impactó al mundo por su expresión de dolor y vulnerabilidad. Esta foto se convirtió en un símbolo internacional del horror de la guerra, mostrando las consecuencias de los bombardeos sobre civiles inocentes, y especialmente en los niños.



Volviendo a la película, a los niños corriendo de noche por las calles con esa pose extraña, según Seiple, esas tomas nocturnas buscaban “hacer sentir al espectador desconcierto”, percibir apenas las formas humanas de éstos y solo presentir la presencia de los niños corriendo hacia la oscuridad sin mucha explicación más allá del poco entendimiento de porque lo hacían o que sentido tenía aquello.

Cierto que, sin el dato de la "inspiración" del director, esa pose a algunos les recordará a la manera de correr de algunos personajes de animación, como serian Arale Norimaki o Naruto, dotando a la imagen de un tono surrealista, casi absurdo... pero cierto que la composición visual y la atmósfera creada da un toque malrollero cada vez que vemos esas imágenes... extrañeza más que otra cosa, pero en el cine a más de uno (jóvenes) se les salió una risita audible, y puede que fuese, en el fondo, lo que quería el director también.

Hay que destacar también la composición de los encuadres de los planos y los movimientos de cámara, inquietantes en la mayoría del metraje. Imaginativos y muy cuidados. A momentos recordando en parte la cámara de un videojuego en tercera persona (ese seguimiento de la cabeza desde atrás) dándole un toque fresco visualmente hablando. En conjunto, la cámara de Seiple y junto al montaje de Joe Murphy (bastante acertado en ritmo) construyen un lenguaje visual hipnótico y de tensión constante.

No por algo este género me interesa, no es solo por las tramas "esotéricas" que me alejan un poco de la dura realidad, sino que en este género son los que suelen innovar y "juguetear" más con las posiciones de cámara, los movimientos de ésta y sobretodo en el montaje. Y aquí debemos decir que en estos dos campos, "Weapons" cumple. Puede que en el montaje a mitad de película pierda fuelle (aunque diría que es más por el tono y por la trama per se)... pero eso lo hablaremos más adelante.


Vayamos ahora con la banda sonora, siempre debo hacerlo (guiño - guiño). Compuesto por los hermanos Ryan y Hays Holladay, además junto con el propio Cregger, ésta complementa hábilmente la imagen. Fue creada en estrecha colaboración durante la postproducción (de ahí que Cregger aparezca en los crédiros musicales): los compositores se instalaron junto al equipo de edición y de efectos visuales, pudiendo integrar la música desde el principio, componiendo a medida que el corte avanzaba dando lugar a un resultado “orgánico” sin depender de temas provisionales y dándole una cohesión en conjunto muy notable a la producción, y muy controlada por el director en todo momento.

Estilísticamente, los compositores usan cuerdas melancólicas y sintetizadores, así como percusión de una manera casi obsesiva. Como explican los Holladay, buscaban un tono que fuera "intenso y energético cuando era necesario, pero que también capturara el misterio y el deseo de respuestas", todo sin hacerse pesado en ningún momento. lo consiguen.

En general, la partitura alterna momentos de tensión pura (de nuevo usando percusión y texturas electrónicas) con pasajes más sombríos, acentuando la oscilación entre el desconcierto y la violencia que va escalando en el propio film. Musicalmente se subraya el tono ominoso: la música acompaña las imágenes de modo casi constante, amplificando la ansiedad cuando los personajes no saben qué va a ocurrir (ni los espectadores).

Eso si, el disco editado de escucha aislada es bastante difícil de escuchar... son temas muy cortos y con poca melodía. Básicamente temas atmosféricos que pretenden acompañar las imágenes a los que van pegados. Aquí no hay "leitmotivs" ni se les espera...


Los efectos visuales son muy contenidos. En este caso son de esos que "no quieren que se noten". No son apabullantes, pero si muy constantes durante todo el film. Conseguidos y funcionan, porque si, cuesta detectarlos, y eso es el mayor piropo que se les podría dar, y mas en una producción de este tipo.

Narrativa. El film se construye como un rompecabezas, se cuenta por capítulos narrados desde diferentes personajes, un poco al estilo de "Magnolia" (Paul Thomas Anderson, 1999) pero llevado al terror. Cada segmento tiene nombre y personaje propio (Justine, Alex, Archer, Marcus, Paul, James…) y ofrece un punto de vista distinto sobre el suceso central. Por no estropear la sorpresa al lector, si aún no ha visto la película (recomiendo que si no lo ha hecho y pretende hacerlo, se aleje de sobremanera de tráilers, resumenes o ciertos análisis que puedan estropear sorpresa. Conviene llegar "virgen" en este film para no estropearlo), solo comentaré, a manera de resumen y que aparece en los tráilers, que el capítulo inicial nos introduce a Justine (una Julia Garner entregada a su personaje), la maestra que se encuentra casi vacía el aula de primaria de la cual se encarga, luego volvemos atrás para seguir la historia con Archer, el padre desconsolado de uno de los niños desaparecidos de la clase de Justine (un Josh Brolin sobrio, crudo y rabioso). Luego volvemos atrás mediante otros segmentos, todos ellos retrocediendo en el tiempo y llegando a unos momentos similares o posteriores al anterior, pero con otros personajes que en su conjunto, nos darán una visión más clara y concisa de la trama principal, pese que cada fragmento o capítulo es casi una historia por si misma, como uno sobre un policía local (un gran Alden Ehrenreich, desaprovechado gran actor en el gremio) u otro dedicado al director de la escuela de los niños desaparecidos (un Benedict Wong en un papel algo... diferente), entre otros.

Esta estructura cercana al estilo visto en "Pulp Fiction" de Tarantino, mantiene la intriga porque, como digo, replantea información en cada sección. Estos relatos superpuestos son “la característica, no un defecto” de  la película, según comenta una crítica que he leído (Brian Tallerico, RogerEbert.com): un artificio que en realidad refuerza los subtextos temáticos y te mantiene alerta releyendo lo anterior a la luz de nuevos datos. En la práctica da una sensación de multiverso narrativo: cada personaje vive una mini-historia en paralelo, pero todo va convergiendo hacia un mismo punto, avanzando en el misterio que envuelve la trama general. En conjunto consigue atrapar porque sucesivamente cambia al protagonista y se encajan piezas del rompecabezas, aunque diría que se echa de menos cierta explicación conceptual profunda, sobretodo cuando aparecen los elementos fantásticos del film. Elementos que, al aparecer hacen que se "pierda" un poco la gracia de todo el film "per se" al descubrirse el pastel... pero eso es algo totalmente subjetivo mío (por algo es mi reseña, mi opinión).



El reparto principal responde con interpretaciones sólidas. Julia Garner (recientemente la podéis ver en "Los 4 Fantásticos: Pequeños Pasos" en el papel de "Silver Surfer"... bueno, entrever en version digital plarteada) aquí encarna a Justine con fuerza contenida: es a la vez vulnerabilidad y rabia, una mujer marcada por el consumo de alcohol y la culpa, que se convierte en el blanco de la histeria colectiva de todo el pueblo al marcarla como culpable de la desaparición de los niños de su clase.

Josh Brolin (los más jovenes lo reconocerán por ser "Thanos" en las películas de "Los Vengadores" de Marvel, yo y los más carrozas por ser Brand en "Los Goonies" de Richard Donner en 1985), aquí da vida a Archer Graff, padre desconsolado por la desaparición inexplicable de su hijo, y su presencia transmite desolación y a la vez determinación de descubrir un "por que". Cuando aparece, suele hacerlo en “explosiones de rabia” de un padre culpable y furioso, pero poco a poco colabora con Justine para descubrir la verdad. Su dolor se muestra muy presente, viendo como duerme en el cuarto de su hijo ausente, siendo torturado por la culpa, reflejándolo con miradas angustiadas, gestos de dolor y arrebatos breves de ira. Brolin cumpliendo, como era de esperar. Como anécdota, el papel debía ser interpretado por Pedro Pascal ("Gladiator 2", "El Mandaloriano" o la reciente "Los Cuatro Fantásticos: Primeros Pasos") pero por motivos de agenda tuvo que dejarlo y en su lugar se eligió a Brolin.


Alden Ehrenreich (conocido por ser el joven Han Solo en la película del universo "Star Wars" del mismo nombre de Disney) aquí interpreta al policía Paul Morgan, policía conocido de Justine, aportando un matiz diferente (su historia es de las que menos peso tiene, y además aporta un tono diferente al resto, aunque ayuda a completar la trama general). También hay que destacar a los secundarios: Austin Abrams (podemos verle en la serie "Euphoria") como James, el pobre drogadicto y marginal chico que siempre está en el lugar equivocado, personaje que sirve casi como de "alivio cómico" o algo así, o Benedict Wong ("Wong" en el universo cinematográfico Marvel de Disney, compi del "Dr. Strange) siendo un director de escuela gay serio y preocupado por los niños de su centro y por la pobre Justine, pese al desastre que ha ocurrido. Sólo nos queda Amy Madigan (nominada al Óscar en 1986 por "Dos veces en una vida" de Bud Yorkin) que hace una aparición tardía como la excéntrica tía del único niño que no desapareció de la clase de Justine, Álex, con un personaje tan extraño que resulta 
inquietante e hipnótico, casi sacado de una producción de David Lynch.

En resumen, el elenco aporta poder dramático y Garner, el personaje principal, sencillamente brilla en su papel de "sufridora".

Y ya que he nombrado a Lynch, hay muchas, muchas referencias visuales y narrativas que recuerdan a su universo. El filme de Cregger crea un ambiente de pueblo pequeño lleno de secretos oscuros, con personajes extraños (niños que no hablan, vecinos con comportamientos siniestros) y situaciones surrealistas que, como bien describe "The Cinema Group", nos lleva a un “descenso estilo Lynch” hacia el terror suburbano: en especial mediante el misterioso personaje con maquillaje extraño, pelo pelirrojo intenso y ropa colorida que merodea en las sombras que hace que la película tienda hacia lo onírico, remitiendo a la "off-kilter menace" ("la amenaza desquiciada") típica de Lynch, que no es más que esa atmósfera inquietante, surrealista y oscura que define la obra del cineasta, un estilo a menudo denominado "lynchiano" que captura su uso de efectos visuales peculiares, actuaciones asombrosas, narrativas poco convencionales y un trasfondo oscuro bajo superficies aparentemente inocentes para crear una atmósfera única de tensión inquietante y surrealismo en sus películas y series de televisión.

Visualmente, la película tiene encuadres abusivos en contrastes y atmósferas pesadas, como Lynch haría con colores saturados o iluminación extraña. La mezcla de lo familiar típico americano (casas de vecinos típicas de la america profunda, típico departamento de policía de un pueblecito americano lejos de la civilización urbanita, una escuela primaria típica de cualquier película americana) junto con lo grotesco (escenas gore, aunque pocas, algo exageradas, rituales extraños sin explicación alguna de que sentido tienen en realidad) cuyo conjunto evoca a Lynch, y sobretodo a su "Twin Peaks" (según el Señor "N", mucho de la tercera temporada). Sin embargo, a veces ese experimento se siente excesivo o confuso: el giro hacia lo sobrenatural al final puede parecer más una "comedia" que un verdadero misterio, y algunos críticos apuntan que el estilo onírico no siempre encuentra un significado claro, y yo me uno a ellos diciendo eso mismo... al descubrirse el pastel pierde mucho fuelle la película.



Al estrenarse, el film tuvo reacciones divididas. Por un lado ha sido un éxito de taquilla un producto de esta índole con más de 100 millones recaudados, y más en verano) muchos críticos aplaudieron su atmósfera y espectáculo visual, pero por otro lado hubo comentarios sobre el marketing: tras el misterio gestado en el tráiler (imágenes impactantes pero poco claras) algunos espectadores sintieron que la película no cumplió del todo las expectativas creadas. Para algunos críticos profesionales, la recepción fue tibia. "The Guardian" elogió el estilo visual pero criticó que los personajes resultan “planos” y que en conjunto la historia acabase siendo “vacía” , sin sustancia. De forma similar, la crítica en "AP" (Mark Kennedy) admite el potencial inicial del film, pero señala que “es mejor antes de su último tercio, que es cuando cae en picado”; en otras palabras, a medida que avanza hacia el desenlace los recursos narrativos pierden fuerza (en su caso mencionan el recurso de la “hechicería”, considerándolo ir a lo más fácil). La crítica de "The Cinema Group" destaca que, pese a su virtuosismo técnico, a veces prioriza el ambiente sobre el significado, dejando el clímax un poco hueco y sin responder todo lo prometido durante todo el metraje.
En redes sociales se discutió el tono confuso del film: algunos espectadores no sabían si tomarse en serio la mezcla de humor negro, gore y drama psicológico. En festivales y preestrenos hubo aplausos por la audacia visual, pero también críticas por la complejidad de la trama y por el tono de ésta.

En mi caso, me debo decir que a mí la película me pareció cada vez más densa pasada la mitad del metraje. Después del tercer capítulo (como he dicho, la película se divide en capítulos centrados en los personajes que nos llevan a través de la historia completa) la trama se vuelve bastante cargante: la tensión decae por momentos y faltan chispazos narrativos que reactiven el interés. Hay escenas que rozan lo absurdo (surrealismo a lo Lynch, o ese rollito entre humor negro y seriedad que no termina de pillarse bien que es) y en general la sensación es que la historia se extiende sin un foco claro. Debo decir que a mi el rollito de Lynch nunca me ha terminado de "entrar" con gusto... y justamente esta película lo abraza de una manera que al principio no lo parece, y al final lo es casi todo. Si, es visualmente estimulante y vibrante en su totalidad, y en su primera hora es atrayente por su misterio, pero el ritmo tambalea hacia el final. Como dijo el crítico de "AP", y no puedo estar más de acuerdo, la película “es mucho mejor antes de llegar a su tercio final”, luego te hace perder interés. Según creo es por meter ese ambiguo humor negro/surrealismo que impregna todo a partir de este punto. A mi me hizo desconectar, y en el desenlace... bueno, ni me sorprendió ni me impactó de manera alguna.

Al Señor "N" en cambio le pareció notable el film. No "excelente" pero si un soplo de aire fresco en las producciones de "terror". Porque, se supone es de "Terror" el film... pero aparte de tres sustos contados ("jumpscares" o como los llamo yo, sustos de "bu") y una atmósfera oscura y tenebrosa, poco miedo pasaréis. Ni tan siquiera malestar... bueno, alguna escena si da malestar... pero no es la constante de la película en ningún momento.



Para ir terminando, la película es un experimento ambicioso: combina fotografía muy cuidada (esos encuadres hipnóticos de Seiple y esos movimientos de cámara sublimes) con una banda sonora que varía entre lo emocional y lo industrial, propone una trama en capítulos que atrapa a ratos como un rompecabezas. Las actuaciones de Julia Garner y Josh Brolin sostienen los personajes principales, y sin duda el film tiene momentos realmente inquietantes (especialmente en su primera mitad), pero el exceso de elementos (un cierto humor negro extravagante, altas dosis de gore en momentos muy puntuales, la atmósfera surrealista "lynchiana") también lo hace irreal a veces y, junto a su final algo confuso, abre la puerta a opiniones encontradas. Es una experiencia cinematográfica estimulante por su estilo, aunque no a todos les resultará satisfactoria en conjunto, en mi caso es un suspenso... y da rabia por lo cuidado en la parte visual y su montaje, pero el tono que se ha dado no me ha atrapado...

Según parece (o eso veo) ha gustado (un poco al nivel del comentado por el Señor "N"), así que no me extrañaría ver una continuación próximamente, ya sabemos que en esto del terror las secuelas de producciones de este tipo, si funcionan, son de costumbre que aparezcan hasta que la vaca deje de dar leche... De momento han anunciado una "precuela" con el personaje que interpreta Amy Madigan. 

En mi caso no creo que vea una nueva entrega, sea lo que sea... al menos en el cine, y sobretodo si sigue en este tono que impregna esta película. No es mi "rollito".
A los fans de "Lynch" seguramente les guste esta producción, o eso creo.

Ahora, a ver en que nueva aventura me mete el Señor "N"...

Los Cuatro Fantásticos: Primeros Pasos

Otra aventura veraniega del "Señor N" y el "Señor X". Verano vacacional, que, por cierto... me está siendo bastante "regulero", pero eso ya os lo contaré en otro momento...

De nuevo, excusa para quedada con el nombrado "Señor N" y ponernos al día de nuestros comunes gustos personales. Vacaciones de verano (al menos para mí) y qué mejor que pasar el rato con cena, charla y sesión de cine "palomitero". Tocaba esta vez, sesión "Marvelita" (pese a que ninguno de los dos lo somos).


Tras llegar al multicine e intercambiar el bono "gratis" por la entrada (mirad la reseña de "Jurassic World: Renacer" para más info) para ir a por la última sesión del día (no muy tardía, las 22:00) en sala IMAX (anuncian esta producción como 100% filmada con estas cámaras) y con sorpresa de ver solamente dos personas en toda la sala (y no éramos nosotros) a la hora de elegir asiento; seguido de la visita habitual a la tienda de videojuegos en decadencia, culpa de su propia soberbia y por la carcomida brutal de mercadotecnia externa a los videojuegos... quién te ha visto y quién te ve, todo hay que decirlo... era hora de la "cena ligera" que no lo fue tanto.

Entramos en la sala justito para ver los últimos teasers y trailers previos a la peli... y viendo que en la sala éramos, espasmódicamente solo seis personas... seis. Irrisoria cantidad de espectadores para una peli de Marvel, "blockbuster" de verano aún en su segunda semana en sesión IMAX, eso ya se me hacía preocupante, la verdad...

Y empieza la peli, y empieza bien, no lo negaré:


The Fantastic Four: First Steps - Extended Main Theme

(pincha aqui arriba y disfruta)


La película, dirigida por un desconocido Matt Shakman (podemos rescatar que es director en series, sobre todo de la Marvelita/Disneyana y para nada desdeñable "WandaVision"), que traslada los orígenes de la "Primera Familia" de los cómics Marvel, el primer equipo de superhéroes creado por la empresa en 1961, el cual fue una piedra angular del ascenso de Marvel Comics a partir de entonces, siendo el primero creado por Stan Lee y el escritor-editor y dibujante Jack Kirby (al cual este film rinde homenaje, y con razón y mucho amor), desarrollando un enfoque de colaboración a la hora de crear cómics a partir de esta obra en la propia Marvel.

La película nos transporta a un universo paralelo ambientado en una estética retro‑futurista de los años 60. El vestuario (me encantan los trajes diseñados y sus colores) y escenografía, hasta los tonos visuales azulados dominantes; cada elemento evoca el espíritu "pulp" cósmico que Jack Kirby insufló en sus cómics, pero con una pulcritud técnica moderna: sets prácticos palpables para los actores, efectos visuales de alto nivel y una estética que, como digo, nos lleva a tiempo atrás en una producción fílmica de estas proporciones, y es algo que se agradece de sobremanera.


La fotografía, a cargo de Jess Hall es impecable: cada fotograma se siente fresco y bello, enriquecido por el diseño de producción de Kasra Farahani. La película se ve muy bien visualmente hablando y se te quedan en los ojos algunas imágenes realmente bonitas e impactantes. La luz, los planos, el vestuario, los decorados... todo luce muy muy bien en cámara.

Pedro Pascal (Reed Richards, "El Hombre elástico", aunque no demasiado) y Vanessa Kirby (Sue Storm, "La Mujer invisible") llevan el peso del film, aportando humanidad y carisma a sus personajes: Pascal encarna al líder brillante pero con tonos oscuros de personalidad, Kirby tiene el rol del centro emocional del grupo, una madre primeriza que, aunque lleva la batuta en toda la película no resulta cargante y sí da ese toque de cercanía para los espectadores, sobre todo para aquellos que han tenido hijos.

Joseph Quinn (Johnny Storm, "El Hombre antorcha") y Ebon Moss‑Bachrach (Ben Grimm, "La Cosa") completan el cuarteto con química, aunque se sienten algo subutilizados y poco desarrollados emocionalmente. Sí, "La Cosa" es visualmente una virguería técnica, aportando sentimiento a la actuación de Moss-Bachrach y sobre todo, (y ahora sí respecto a versiones previas) transmite su interpretación mediante gestos no solo de cuerpo, sino de expresiones faciales. Todo un logro y con un diseño muy cercano al del cómic original de Kirby. Quinn en cambio nos trae un Johnny para nada "bufón" (cosa que esperaríamos de la "Antorcha Humana") y aunque aportan ambos toques de humor, hay pocos durante todo el metraje... También tenemos al robot H.E.R.B.I.E, un mayordomo/servidor que es más un "cameo" que otra cosa.


Y aquí es donde llegamos al gran "pero" de la película. A pesar de todo este despliegue de talento y técnica, la película se siente... vacía. Se torna "sosa" y "predecible", que son las palabras que creo, resumirían la producción en general. Pese a un arranque brillante que sirve de resumen e introducción a la familia, y que pronto nos lanza ante la trama principal, ésta se vuelve plana muy rápido...

Los personajes, aunque bien interpretados por el reparto, carecen de la chispa y la química que define a "Los Cuatro Fantásticos" en sus cómics. Reed y Sue nos traen una trama familiar, y literalmente, es la única trama de toda la película... todo se siente poco desarrollado y es en esa falta de riesgo en donde la película se desinfla.

Sabemos lo que va a pasar, cómo va a pasar y, lamentablemente, por qué va a pasar sin que haya un giro inesperado o una profundización en los temas que en los cómics originales tanto exploraba (la ciencia sin límites, el destino, el enfrentamiento a lo desconocido...). Si que se trata el tema de "la familia" como centro de "unión", eje central en los cómics, pero se centra tanto en Reed, Sue y su reciente retoño, Franklin, que no hay espacio para otra cosa, ni tan siquiera hacia el enfrentamiento con el gran enemigo a encarar: Galactus, y su siervo, "sierva" en esta iteración (si, aparece así también en los cómics), "Silver Surfer" ("Estela Plateada" para los más veteranos); todo ello casi a vistas a "próximos productos de la franquicia" (recordar que es la primera producción que arranca "la sexta fase del MCU"). Se cumplen clichés en lugar de desafiarlos, creando así una película familiar (para todos los públicos ya nos tienen acostumbrados en Disney) pero con falta, creo yo, de más sorpresas, humor o conflicto profundo más allá de lo obvio. Es una película bien hecha a nivel visual y sonoro… pero vacía de lo que la haría inolvidable como historia.


Para mí, lo más destacable de toda la película es sin duda, la música de Michael Giacchino, que se eleva como el elemento más memorable de todo el film. 

Giacchino compuso y grabó la partitura al completo en los legendarios estudios Abbey Road con orquesta de más de 100 músicos y coro de 100 voces, utilizando voces femeninas evocando el rol de Sue como corazón narrativo de todo, expandiéndose luego con una percusión que evoca esa "estética espacial", con unos vientos "optimistas" y culminando en un poderoso y pegadizo “FAN‑TAS‑TIC FOUR” vocal en el tema principal. Una maravilla de tema que, en primera escucha, suena raro (extrañamente todas las composiciones con coros de Giacchino tienen esa primera impresión) pero que a cada escucha suena mejor y mejor, ¡y es pegadizo!

Los temas asignados a "Galactus" y "Silver Surfer" (los "villanos" de la cinta) son oscuros, utilizando subgraves, coros disonantes y contrastes melancólicos que transmiten esa "amenaza cósmica". Giacchino usa, como habitualmente hace, llevando el testigo de la influencia de John Williams (o Jerry Goldsmith) los "leitmotiv" al nivel que se merecen y lo consigue ampliamente.

En medios especializados la califican como una de las mejores partituras del año, y no puedo estar más de acuerdo. Logra capturar perfectamente ese optimismo retro-espacial que pretende dar este producto, sin resbalar en el exceso melodramático y en el abuso de temas simplemente atmosféricos. Giacchino reutiliza el uso de hace varios años, los "leitmotiv" para personajes y situaciones. La reversión del "leitmotiv" agrega un nivel de sutileza que conecta profundamente con la narrativa. Giacchino equilibra espléndida música coral, pasajes intimistas y temas imponentes y a la vez llenos de melancolía, tensión o epicidad. Probablemente estamos ante uno de los mejores trabajos musicales del "MCU" hasta la fecha, sin duda alguna. Y podemos recordar también sus trabajos en los "Spider-man" del "MCU" o su "Dr. Strange".

La elección de Michael Giacchino es, sencillamente, un acierto magistral. Desde el primer compás nos transporta a una época dorada del cine de aventuras con un toque muy "a lo Williams" y su buen hacer. Los temas principales son memorables, melodías que se quedan en la cabeza y que acompañan perfectamente la evolución del film. Hay un uso muy inteligente de los metales y las cuerdas para dar una sensación de épica y el tema de los Cuatro Fantásticos es una joya en sí misma (escúchalo más arriba, de verdad) con un aire de misterio y genialidad que define al grupo de personajes, con ese toque de "famosete televisivo" (son como unos "influencers" en su sociedad) sin necesidad de mucha cosa más. Giacchino, una vez más, demuestra por qué es uno de los compositores más importantes de su generación, y su trabajo aquí es una lección de cómo la música puede subir la calidad de una película.

Ahora veremos qué hace Disney... ya sabemos que en los productos "Marvel" pocos personajes mantienen sus propios temas musicales... y la cohesión general se ve truncada por no respetar justamente eso: cada personaje con su propio leitmotiv musical que lo hace reconocible sonoramente.


Mientras que la película deslumbra visual y musicalmente, su narrativa queda relegada a lo funcional: es "sosa" y predecible... Es innegable que es impecable en su ejecución técnica, encantadora por su estética retro‑futurista, con actores entregados y Giacchino regalando un score que debería quedar en los libros de historia del "MCU", pero, por desgracia, no logra levantar cabeza emocionalmente: falta riesgo.

A pesar de su ambiciosa puesta en escena (sobretodo por el dineral invertido), la narrativa tiene fallos evidentes. El tercer acto cae en clichés y cierres apresurados: a partir del primer encuentro con "Galactus" y "Silver Surfer" (momento que me recordó a las "Star Trek" de J.J. Abrams... y no sé exactamente por qué...) la película se siente mecánica, con pocos matices y una sensación de “trama marcada desde antes” que deja poca sorpresa al espectador. Todo se vuelve “monótono", rozando lo "aburrido”. Inerte. Pasivo, pero sobretodo, previsible.

En verdad tiene un tono de "cómic" de antaño en que hay más peso dramático que otra cosa, pero todo gira en torno a un único conflicto, y es el de la relación Reed/Sue/Flanklin (su hijo recién nacido), y todo se vuelve, lo dicho, demasiado previsible... y si, la palabra es "soso".

Es una película que, por ser lo que es (una película de superhéroes de Marvel, un candidato a "blockbuster" de verano) hay solamente dos escenas de acción en toda la cinta, sí, solo dos. No cortas, cierto, pero solo dos. Por no hablar de que, tampoco hay ni mucha presencia ni saturación de humor. Sí, están muy, muy contenidos los chistes y bromas durante toda la cinta. Leí por ahí que era la película más "DC" de "Marvel", y casi que lo corroboraría sin dudarlo. Es de las más serias del universo "MCU" de Disney hasta el momento. No la más "profunda" o "sesuda" (no, no tiene ese rollito "Snyder", tranquilos), pero si es la que menos chistes y bromas contiene hasta ahora.


Disney/Marvel sigue produciendo mucho sin libertad creativa real (esta es, como todas las demás producciones, siendo series o películas, una producción "de despacho", el director ha hecho algo, claro... pero realmente la han creado e ideado los ejecutivos de Disney... con cinco guionistas, sí, cinco) y aunque aquí se apuesta por la independencia (lo de situarla en un universo diferente al del resto de pelis de Marvel es todo un acierto) el resultado es una colección de fórmulas que ya se han usado antes y con pocos momentos que puedan sorprender o emocionar en exceso. Si hay una carga emocional sobre lo que sería una "familia" (lo dicho, la trama gira en torno a los padres y el recién nacido) pero no es suficientemente atrayente para hacer "brillar" la producción, y más siendo lo que es... una película palomitera de verano, dirigida a lo que va dirigida: vender juguetes y arrancar próximas entregas fílmicas de superhéroes.. y se queda todo en algo bastante... "meh".


Una película que nos deja con un sabor agridulce... Si, nos regala una banda sonora digna de enmarcar y un acabado técnico que demuestra un gran respeto por el material original (y la pasta gansa que aporta Disney en sus producciones) pero nos roba emoción, la sorpresa y el alma que esta familia de superhéroes merece.

Un triunfo visual y sonoro que, lamentablemente, no compensa su guión autoconsciente y seguro. La banda sonora de Giacchino eleva lo que podría haber sido otra película prescindible del "MCU"… pero al final se siente todo demasiado encorsetado. Ni siquiera ese optimismo sesentero logra ocultar lo que para mí es, en última instancia, y me repito, una experiencia sosa y muy predecible.

La trama no arriesga lo suficiente, se centra demasiado en un solo punto, y especialmente en el tercer acto se nota un bajón, o mejor dicho, un estancamiento: los villanos se sienten infrautilizados y predecibles en todo momento; inclusive el mismo grupo de héroes parece limitado en algunos momentos... y al final te llega esa sensación de “todo está previsto para el futuro” y ya (todo te lleva a la ya anunciada "Vengadores: Doomsday") restando impacto emocional a los momentos clave que nos da el film durante su disfrute.

Una carta de amor visual y sonora a una estética olvidada del cómic Marvel de antaño: brillante, nostálgica y visualmente impecable. Sin embargo, su drama se trunca en un guión que avanza sin sorpresas y termina sintiéndose seguro y distante. Si hay algo que realmente merece ser recordado, y sí, me hago pesado en ello, es la banda sonora de Michael Giacchino: optimista, coral y maravillosamente sinfónica, la mejor razón para revisitar este título con atención varias veces (su publicación discográfica no demuestra lo grande e imponente que suena en la película, todo hay que decirlo).

Una película con un corazón latiendo fuerte en su música y en su estética, pero con un pulso narrativo demasiado débil para engancharte de verdad. Ojalá, en futuros pasos (estos son sus "primeros pasos") encuentren la valentía para ser tan innovadores en su guión como lo son en su técnica.

Al final, al salir del cine nos deja (al menos a mi) con un sabor muy, muy agridulce... Sí, reafirma que el "MCU" puede brillar sin apelar a cameos o multiversos enmarañados y complicaciones exageradas de tramas "superiores" que unen varias producciones, y que si te pierdes alguna, no entiendes un mojón de la "trama general" ideada para unir varias producciones (o como lo llaman ellos, "fases")... pero que aquí recae en el mal error de Disney del "se vienen cositas" y deja cojeando y en muletas el producto que acabas de disfrutar...

Una lástima. Pero la Banda Sonora mola mil, ¿no lo he dicho antes?

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