El Alienista

Hablar sobre "El Alienista", la serie de Netflix (en España, aunque producida y emitida por el canal norteamericano TNT) se me torna un poco dificultoso...
No porque sea de mala calidad, no, ni dudarlo; la serie rebosa un buen hacer artístico y técnico por todos los lados, no es perfecta pero si tiene una excelente factura.
No, se me torna difícil por la crudeza que muestra y la poca sensibilidad en que trata algunos temas...




La serie de diez capítulos (no se si la renovarán/ampliarán...) está basada en la novela de Caleb Carr publicada en 1994 del mismo nombre. Del proyecto audiovisual se encarga Cary Joji Fukunaga, el hombre que hizo que la primera temporada de "True Detective" fuera tan brillantemente atractiva visualmente, aunque encargado esta vez de firmar sólo el guión de dos episodios y ostentar el título de productor ejecutivo. La dirección corre a cargo de Jakob Verbruggen, otro experimentado director televisivo con trabajos como "The Fall" o "Black Mirror" como ejemplos.

Y es que “El Alienista” es un thriller psicológico "a la vieja usanza" que narra la historia de los alienados, de los enfermos mentales en una época en la que eran tratados como deshechos sociales. Para ellos existían los alienistas (de ahí el título), unos médicos dedicados a intentar entender los entresijos de la mente en pleno florecimiento del conocimiento científico y la psicología.





El Doctor Laszlo Kreizler (interpretado por un bastante "en su línea" Daniel Brühl), uno de estos profesionales, es contactado junto a su amigo ilustrador, John Moore (interpretado por Luke Evans, aquí en el papel tipo "Watson, por así decirlo...), por el comisario de policía Theodore Roosevelt, personaje real histórico que llegaría a presidente (interpretado por Brian Geragthy) para que lleven a cabo una investigación en secreto sobre una extraña carnicería a un pobre niño prostituto... (y ya empezamos con las "durezas"). A ellos se une una secretaria llamada Sara Howard, la primera mujer en entrar a trabajar en la policía (interpretada por una fría Dakota Fanning), y unos hermanos inspectores judíos Marcus y Lucius Isaacson (interpretados de manera algo "seca" por Douglas Smith y Matthew Shear), cuyos métodos demasiado revolucionarios aún no son muy aceptados por sus compañeros.
Todo el grupo, utilizando las disciplinas emergentes de la psicología y las primeras técnicas de investigación forense, se proponen encontrar y aprehender a uno de los primeros asesinos en serie de la ciudad de Nueva York.
Esa es la base de la serie, y vaya serie.



Y es que aún falta por nombrar otro personaje más, y muy importante: el escenario.
Aquí nos muestran un mundo sucio, deprimente y enfermo, muy enfermo.
Se nos enseña de manera meticulosa en un escenario creíble como era la vida en una urbe como Nueva York a finales del siglo XIX. Aquí nos encontramos una ciudad gris, oscura y patética pero llena de pequeñas, pequeñísimas luces, eso sin escatimar detalles ni para dar vida a los barrios ricos ni para dotar de penumbra a los pobres.
Y no solo eso, en la serie vemos reflejada también temas tan variopintos como la corrupción, el ateísmo y el catolicismo, la lucha de clases, la lucha de competencias del estado, el desprecio hacia la mujer, la pobreza e incluso un retrato de la transfobia y el machismo en los albores del siglo XX.



Y si, lo que me tornaba difícil de contar... la serie no tiene reparos en enseñar casi explícitamente (tampoco llega a niveles extremos... no se pasa de la linea) el uso de niños en prostíbulos transexuales, llegando a incomodar al espectador por la dureza mostrada.
Tampoco queda atrás frente al "gore" (el primer plano de la serie es toda una declaración de intenciones).



En definitivamente, es una serie dura pero interesante. A muchos les recordará a un "Sherlock Holmes" vs "Jack el Destripador", y más o menos de eso se trata... en verdad, la serie no pretende "innovar" en nada, sino que se dedica a trabajar lo esencial, la trama y los diálogos.
Aquí hay acción, pero es una serie más de "hablar" que no "luchar".
Cierto que a veces avanza de una manera algo forzada, pero en general tiene un "algo" que crea adicción, y eso que, como he dicho, no escatima en dureza de cualquier tipo.

Y es que, realmente aparte del morbo, la serie no destaca brillantemente en nada... bueno, es un decir, ya lo he dicho, la factura es impecable, pero no va a revolucionar nada.
Lo mismo con las actuaciones, ninguno destaca enormemente. Ni siquiera la música, compuesta por Rupert Gregson-Williams destaca...
Lo que si destaca es el esmero de mostrar un mundo realista, tanto que te hace incomodar...




¿Que nota le pondría a la serie?
Un 8 sobre 10.

¿Motivo de la nota?
Estamos ante una serie dura, muy dura y directa. No tiene reparos en mostrar lo que sea, aunque sea duro. Y la historia, en verdad, es pegadiza. Engancha.
No es una serie perfecta, pero tiene sus puntos álgidos (y bastante constantes). A ratos se pierde demasiado con diálogos frondosos y sesudos, pero tiene su encanto.
No tiene grandes pretensiones, pero es efectiva.
Eso si, la serie tiene un final bastante cerrado, pero puede continuar... a ver que deciden los de "TNT", si nos siguen deleitando (es un decir) con más casos para Kreizler y sus compañeros. 

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