Pues nada, aquí estamos otra vez... repetimos, dando la tabarra de nuevo con un escrito que, seguramente tú, si tú que lo acabas de empezar a leer, lo dejarás a medias más pronto que tarde... estoy seguro de ello.
Tranquila/o, no te juzgo... en verdad te entiendo perfectamente. Te has metido aquí sin querer, por error, puede que por morbo de saber "que puñetas es esto" o por simple casualidad...
Pues nada, "Welcome to my mind", de todas formas, sea como fuere que has llegado hasta aquí, gracias.
De verdad, gracias. Si estás aquí es porque me conoces, sabes quién soy al menos. Me has "tratado" de alguna manera... puede solo sea un poquito, un mínimo, unas palabras o algunas imágenes. O lo contrario, me conoces bien, muy bien, o exageradamente bien. Por todo ello, de nuevo, gracias (si, ya empiezo a ser algo pesado, lo sé...).
La explicación de todo esto es seguir la estela de los últimos años, de escribir un ligero texto, pero a diferencia del año pasado que escribí un texto un poco, digamos... "pasado de vueltas", ¿recuerdas?, este año tampoco quiero volver a la primera entrega, la que fue un "regalo", remember too?.
Esta vez será más "light"... me han recomendado que al escribir no lo haga tan centrado en mi mismo y que busque inspiración en temas externos, lejanos a mi.. así que, bueno... no se hacerlo... soy así de gilipollas, porque he cumplido 42 tacos y sigo igual que los últimos 10... más o menos (más menos que más, todo sea dicho).
Porque si, hoy cumplo 42 años. Lo repito porque ni yo me lo creo: cuarenta y dos. La edad en la que, según Douglas Adams (recomiendo encarecidamente su "Guía del Autoestopista Galáctico") dice que es cuando se encuentra la respuesta definitiva a la Vida, el Universo y Todo lo Demás.... honestamente… esperaba algo... no sé, algo más grandioso, más épico.... Una epifanía, como diría "Smee" en "Hook". No sé, "una revelación cósmica" o algo así... o un descuento vitalicio en la farmacia por lo menos... pero no, lo que he recibido ha sido mucho más revelador: una cana nueva en la ceja (de los pocos lugares en donde no tenia hasta ahora... y si, pensad mal), además de un nuevo dolor en la rodilla que predice el clima mejor que la AEMET y la certeza de que, a partir de ahora, cada vez que estornude, me la juego en tener una hernia.
Cumplir años a estas alturas es como actualizar el sistema operativo de tu cuerpo pero sabiendo que la actualización viene con "bugs", con fallos de rendimiento. Todo parece funcionar más lento, más despacio, hay funciones que desaparecen sin avisar, y de repente aparece un icono nuevo (en forma de peca extraña cerca de la axila) que nadie sabe como o de dónde ha salido... y eso si tienes suerte y no te sale un "pop-up" del estilo “su metabolismo ha dejado de funcionar, reinicie con menos carbohidratos”.
A los 42 ya no vas a fiestas. Vas a cumpleaños infantiles de amigos porque saben que no tienes pareja, o en su caso a cenas antes del anochecer porque "mañana tengo que levantarme temprano para ir a correr" (y no, no hablo de mi en lo de levantarme a hacer ejercicio... eso os lo aseguro). La vida nocturna (la cual tampoco es que haya tenido en demasía en mi vida) se reduce a paseos sonámbulos por el pasillo de madrugada para ir al baño (ya que cerca de mi habitación no hay y debo cruzar toda la casa para llegar al más cercano, con suerte de aguantar la presión de la vejiga sin soltar ninguna gota durante todo el camino).
Si Xisco, antes bebías "Jägermeister" sin demasiados problemas (tampoco en cantidades indecentes... eso es cierto... que si, es cierto); ahora son infusiones con nombres místicos: “Brisa de Hinojo”, “Luz de Manzanilla”, “Digestión Serena con Toque de Regaliz”... cosas así que además saben a rayos (o a nada, según el día) y que atiborras de azúcar haciendo que quién te vea se lleve las manos a la cabeza por las toneladas de esos polvos blancos tan odiados hoy en día que metes en la taza para que tenga sabor a algo cercano al dulce.
Y el cuerpo… ¡ay, el cuerpo! Ese viejo colega que ahora cruje cuando te levantas... caminas o simplemente estás de pie mirando las musarañas, que se queja en cuando te agachas y se rebela cuando le pides que corra (cosa que no suele suceder, ¡gracias al Señor!). Ya no haces deporte para verte bien (nunca lo has hecho en verdad... deporte me refiero), sino para no morir de repente en una cuesta. Y mueres, vamos si mueres... pero en una cuesta abajo incluso.
Pero hay algo glorioso en llegar a esta edad. Porque ya no estás para tonterías. Has aprendido a decir “no” sin sentir culpa, a ignorar modas absurdas (o directamente cualquier moda) y a valorar cosas que antes te parecían de abuelos: el silencio, una silla cómoda y dormir sin interrupciones como si hubieras tomado ocho diazepam.
Además, a los 42 ya no necesitas impresionar a nadie. No tienes miedo de admitir que no sabes algo. Sueltas un “búscalo en Google” con la tranquilidad de un monje zen. Ya no persigues abdominales (tampoco lo he hecho nunca...): persigues estabilidad lumbar y una buena cobertura médica. Y dormir, eso siempre. DORMIR.
Y lo mejor de todo: te ríes. Te ríes más. De ti mismo, del mundo, de tus achaques, de los veinteañeros que creen que están cansados. (¡JUAS!). Te ríes de todo, de todos. Y si, los que me conocéis eso lo sabéis bien... Me río DE TODO, y el día que no lo haga... preocupaos, algo pasa.
Cumplir 42 es como llegar a la cima de una colina no demasiado empinada, en la sierra, rodeada de un pasto verde y brillante, repleto de florecillas, con sonidos de abejas revoloteando, lejanas vacas y ovejas pastando libremente. Respiras hondo, miras atrás y te das cuenta de todo lo que has vivido… y lo que aún te queda por disfrutar, solo que ahora lo harás con zapatillas "crocs" de color morado "fofi", chándal gris del Decathlon, protector solar factor 200 y, probablemente, una faja lumbar del Lidl.
Así que sí: hoy cumplo 42. No tengo la respuesta definitiva a todo, ni la tendré... pero tengo algo mejor: una buena dosis de ironía y sarcasmo, un té calentito… y una cita con el fisioterapeuta y otra con el psicólogo.
¡Os veo!
![]() |
| Pedir a una "IA" que te haga un retrato pero más mayor... y sale esto... TERROR |
- Xisco T. Bauzà

Francamente dudo que no hayas tenido vida nocturna, pasar niveles hasta altas horas también se considera vida nocturna.
ResponderEliminarAh, espera a lo 46 o mejor a los 47, todo lo que has comentado x2
Me refería a la vida nocturna que la gente "normal" suele tener... lo de ser un "freak" antisocial (que lo soy) es todo un tema que, seguramente trate otro día en una entrada propia del blog "estándar"...
EliminarIr de copas, de "marcha", a la disco o al pub... de juerga, vamos... creo que lo puedo contar con la totalidad de mis dedos (contando manos, pies... y puede que alguna otra protuberancia "extra"). Nunca he sido de eso... y sesiones nocturnas largas a mis "vicios geeks"... tampoco. Soy más de dormir... y de darle durante las horas de sol.
Y nada de online, ¿eh? Soy de "one player" only...
Si, raro hasta decir basta. 😅