Pues nada, un año más.
Una vuelta al señor Lorenzo, pasados 365 días, 12 meses más con días buenos, otros malos, otros peores y otros rozando el cielo (los menos).
Un poquillo más vejete, más mayor… igual de gilipollas, igual de cabezón, igual de capullo.
Vuelvo a la escritura, al menos un ratete (me apetecía de nuevo, además me lo han recomendado).
Pero tranquis, esta vez no se trata de un tostón de varias páginas “autobiográfico” exprés… aunque no estaría mal un “anexo” a lo del año pasado (¿remember?), una ampliación o una segunda parte… pero como bien se dice, “segundas partes nunca fueron buenas”; no todas, pero al menos algunas mejor se hubiesen quedado en el cajón de las ideas y cerradas con llave… o sitios algo más oscuros y más húmedos.
No, este año no voy a dar la turra. Simplemente gracias, gracias a los que están, día a día ahí, no solo aguantándome o soportándome, también a los que no me soportan o simplemente me ven de vez en cuando. Gracias. También a los que no están, o si lo están es de vez en cuando. Ya me entendéis… Sin vosotros, todos vosotros, Xisco Toni no sería como es ni tampoco seguiría como sigue, igual de estúpido como es habitualmente, para bien o para mal.
Vale, ciertamente no estoy en mi mejor momento… los más cercanos saben que muy fino, muy fino no estoy (el resto ahora también lo sabéis). Na, tranquilos… toy bien. Simplemente que podría estar mejor, sobretodo conmigo mismo (estoy en ello, en serio que “estoy trabajando en ello”).
Estoy en ese momento de, como dije el año pasado (y que alguien se lo tomó a mal por el significado que trae) a la mitad de mi vida. El eje, el centro, la mitad del sendero, a medio camino, el cincuenta por ciento… al menos más o menos.
Y creo que le estoy dando al cerebelo más trabajo del que necesita… no solo por mi edad (¿crisis de los cuarenta? ¡Si ya tengo cuarenta y uno!) sino porque doy mas vueltas de las necesarias a ciertos temas… digamos que “Xisco Rotonda” está haciendo horas extras sin cobrarlas ni siquiera en el peaje… y eso a la larga es malo.
Volviendo a más arriba, estoy “en la mitad de la carrera” y un poquito más (o menos si supero los ochenta) que a saber que me deparará el destino. ¿Llegaré a los ochenta?, ¿los noventa?, ¿los cien?
De aquí a cien años, todos gays… ¿o era calvos? Es igual, a saber… puede que ni llegue a los setenta… o los sesenta… Espero que no, en los sesenta eran todos muy cursis y a finales empezaron a ser la mayoría “hippies”… demasiado pelo y “mal olor” para mi gusto… y nunca he sido de la marihuana (¡lega-legalización!).
Los ochenta son más soportables… gracias a “Mike Donovan”, “Conan el Cimmerio”, “John Rambo”, “Ellen Ripley”, “John McClane”, “Alex J. Murphy” (pobre) o “Snake Plissken” y todos los que me dejo en el tintero, que no son pocos…
Vamos, que me hago mayor.
Me convierto en un señor de esos que, en el autobús o en el tren se le cede el asiento con un “siéntese usted”, y uno con un jadeo, casi sufriendo incluso por respirar, responde con un “gracias joven” mientras al sentarse se oye un sonoro crujido de la espalda y las articulaciones. Para mi esto es algo que hace unos años ya me va pasando bastante a diario, así que ya lo doy por hecho, y estoy más que acostumbrado a ello… será cosa del pelo, que cada vez lo tengo con más canas. Según creencia popular, “pelo blanco no hace calvo”. No estoy muy seguro de esta creencia… como tampoco lo estoy de la de “zapato grande, aparato enorme”… yo llevo un cuarenta y seis, que lo sepáis…
“Viejoven” de manual, con neuras y pasando el día a día como puede; en chándal claro está, y de esos morados-verde “fofi” de tactel, con por supuesto cinta para el sudor rosa incluida. Una cosa rara, tú.
¿”Stranger things”? Eso es en mi casa… y sin “Once” (esa si que parece mayor… treinta años mayor que yo) sin el “Demogorgon” o sin el “Sheriff Hopper”.
Xisco Toni, no te desvíes del tema… que te lías, te lías y luego… luego te has liado como un nudo marino de esos que, para deshacerlo hay que llamar a “Popeye” (pronunciado “popai”, que sepáis) o al primo de Zumosol (¿veis si soy viejo?) o a un Samurai retirado que con un movimiento invisible cortará el nudo en dos (y dejará embarazada a vuestra novia).
O ese dinosaurio que se carga media ciudad y la hace explotar a lo “Michael Bay” y sus muñecos (¿no era otro nombre?) o a lo Godzilla (Oh, no, they say he's got to go. Go! Go! Godzilla! 🎶 cantarían los "Blue Öyster Cult”). Como mola hacer explotar cosas… bueno, no.
Y… creo que no me he tomado la píldora, me olvidé de la alarma… porras. Voy.
Agua… ¿dónde está el agua?, ¿ya no queda? Vale, otra garrafa… “Bezoya”, agua que te hace grande la mente. Otra mente… ¿demente? Depende. ¿De que depende? De según como se mire… todo demente. Mucho.
Ufff… vale.
Vamos, que gracias, de todo corazón (y demente), gracias por estar ahí, y sobretodo por la capacidad, el tesón y el esfuerzo para llegar aquí, a esta linea. Justo aquí.
Aquí es donde puedo ser sincero con el alma en la mano. A ti, que has llegado a leer hasta aquí, tu realmente me conoces, sabes quién soy y como soy. Te hablo directamente a ti, si a ti.
Te quiero y te doy sinceramente las gracias, desde lo mas profundo de mi ser, de mi espíritu; gracias por estar ahí, siempre.
Y si no lo estás… ya que te tengo por aquí, ¿me pasas un té? El agua crea sapos y la píldora a secas no pasa…
Puede que con un poco de azúcar… pero esa es otra historia.
- Xisco T. Bauzá
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