God of War

Kratos... ¿pero que te han hecho?
Esa sería la frase que diría un fanático del mata-Dioses de Sony y su Playstation.

Es cierto, el nuevo juego "resetea" sin compasión el estilo "arcade" jugable de anteriores títulos de la saga, y no solo eso, sino también hace un cambio de personalidad notable en el espartano con piel gris... también es cierto que el cambio de lo primero era necesario, y el segundo sigue una lógica que la vida misma la da como correcta: No se puede vivir con odio toda la vida.

El Dios de la Guerra "mal situado"

Santa Monica Studios, filial de Sony; se ha encargado del juego una vez más, y con Cory Balrog en la cabeza, director de la segunda y tercera entrega (las más famosas). Con tremendo potencial se esperaba una continuación a lo grande de la saga, la cual en la tercera entrega terminaba de una manera... digamos, "negativa", dando a entender que a Kratos no lo volveríamos a ver... o si lo veíamos sería en flashbacks ("God of War: Ascension" es el ejemplo, y no fue el mejor juego de la saga... aunque se le considere un "sin-off" o un "Chronicles"). Lo siento por el "Spoiler"...

Pues bien, éste nuevo juego sigue las andanzas del espartano rabioso, esta vez ya entrado en años y en unas tierras muy ajenas a las suyas de Grecia y alrededores.
Ahora Kratos se encuentra en las tierras del gélido norte, y allí viven los dioses nórdicos de esa mitología, la cual empieza a ser muy habitual en el campo de los videojuegos ("Hellblade", y muchos "indie" beben de esa cultura, incluso "The Elder Scrolls: Skyrim" se basa mucho en ella...).
Y Kratos parece que ha podido empezar de nuevo. En estas tierras lejanas a su patria, parece ser que conoció a una mujer, Faye y engendrar un hijo, Atreus ( más conocido como "Chico"), pero parece ser que Kratos no se familiarizó con nada de este nuevo mundo, y su hijo de diez años lo sabe casi todo...
Realmente es una excusa para que el jugador entienda este nuevo universo, no tan conocido como el griego (el cual incluso en el colegio se enseñaba hasta no hace mucho), y siendo éste un mundo algo lejano para nosotros, no nos es malo descubrir los dioses, los actos y la historia de la mitología nórdica a la vez que el protagonista, aunque no deja que sea extraño que en diez años (o más), el espartano no sepa nada de lo que le rodea...
Y si, Kratos además de viejo (y barbudo), tiene una mentalidad más tranquila, apaciguada e inteligente que no en las entregas previas. Al fin parece que ha sentado la cabeza y ha dejado el odio extremo a un lado (que además concluía en la tercera entrega). Si, allí se pueden ver las marcas de los anteriores juegos (en los brazos y estómago), y siempre llevará la piel gris por lo que empezó todo... pero Kratos se ha vuelto viejo, casi como el "Logan" de la última película de James Mangold, y la despedida del personaje por parte de Hugh Jackman (de momento), y da a entender que ha olvidado (o ha dejado muy de lado, hasta cierto punto del juego) todo su pasado en Grecia... cosa que hará que no lleve sus "espadas del caos" sino un arma más nórdica, un hacha regalo de su recientemente difunta esposa, arma que llaman "Leviatán".

Uno de los momentos más impactantes del juego, sin duda

Es que el juego ha cambiado... ya no es un machaca botones y a eliminar todo lo que se mueva casi sin querer. Ahora coge la fórmula del "combate táctico" famoso por la saga "Dark Souls".
Cambia la vista a una tercera persona encima del hombro, puesta de moda por "Resident Evil 4" y obliga al jugador a pensar los movimientos y ataques frente a los enemigos, no tan numerosos a la vez que en anteriores entregas, pero si más letales y duros.

Es un cambio enorme en la jugabilidad de la saga. Si, siguen estando ahí los recovecos con cofres ocultos (muchos con puzzles incluidos), y aunque el mundo es enorme, no deja de ser un juego lineal con posibilidades de volver atrás para buscar estos cofres ocultos, pero es otra mentalidad de juego, y la verdad, era necesario. Eso si, el estilo "plataformas" casi ha desaparecido (incluso Katos no tiene un botón para saltar), con lo cual lo que hacíamos en anteriores entregas, mejor olvidarlo...
El estilo "machaca botones" no es que haya pasado de moda, es que no atrae como antes... ahora el estilo "táctico" a lo "Dark Souls" le va como ni pintado (aparte de estar de moda), y te hace más gozoso el eliminar ese enemigo tan duro que te acabas de encontrar.

Tratos sigue siendo bestia, pero no tanto...

Si, Kratos sigue tan "bestia" como en épocas pasadas, arrancando carne y trozos de enemigos, pero no al nivel de entonces, conteniendo un poco esa brutalidad... ayuda que el juego sea gráficamente soberbio.
La belleza visual llega a unos altísimos niveles (y eso que no lo he jugado en una PS4 Pro), con detalles en todas partes que hacen ver que el mimo de la producción ha sido enorme.

Y no solo por gráficos y jugabilidad (Kratos se mueve de fábula, y dar órdenes a su hijo Atreus, que no nos deja en ningún momento, es muy gratificante y ágil), sonoramente también destaca.
Bear McCreary se ha encargado de la nueva entrega (casi reinicio si no fuese porque sigue lo ya acontecido, aunque sin entrar en detalles de como Kratos ha pasado del final del anterior juego a éste), y su trabajo es memorable. McCreary ha plasmado de manera genial sonoridad que relacionamos con los nórdicos (voces graves, sonidos de cuerda, percusiones), además de acompañar la trama del juego de manera magistral y muy cinematográfica, marcando muy fuertemente las emociones de los personajes casi más que solo rellenar los momentos de acción, aunque, eso si; ha dejado de lado los temas tan conocidos de Gerard Marino de anteriores entregas... pero se entiende, aunque algún "guiño" no hubiera estado de más...

Bastantes personajes nos toparemos en la aventura. No todos nos ayudarán...

Y es que la trama es robusta y muy, muy interesante. No se como termina el juego (aún estoy en ello), pero de momento además de acercarme a la mitología nórdica (algo similar a como lo hizo "Hellblade") ha hecho que vea a Kratos como un padre se preocupa por su hijo y como éste, Atreus "crece". Muy bien hilado el guión y muy bien llevado, que además nos mueve por una gran parte de esa mitología tan lejana (y tan de moda), y mostrándonos seres y personajes de una manera muy ágil.

Añadir que en España nos viene el juego completamente en castellano, con unas interpretaciones de muy alto nivel (muy, muy alto), con el punto negativo de que el actor de doblaje de Kratos habitual, Juan Navarro ha sido substituido por Rafael Azcárraga, que todo hay que decirlo, pega estupendamente bien en el personaje entrado en años y su trabajo es excepcional. Es más solo es un punto negativo por no seguir el "canon" y solo molestará a los más puristas...

Visualmente es exquisito.

¿Que nota le pondría al juego?
Un 9 sobre 10.

¿Motivo de la nota?
Es un gran, un grandioso juego en todos los aspectos.
Jugablemente es intenso y es muy adictivo, y hay tanta cosa por recoger y crear (armaduras, armas, talismanes, historias...) que el juego es tremendamente largo si no se sigue solamente la historia principal (que ya es larga de por si).
Gráficamente llega a la cima de lo que la videoconsola ofrece (por ahora), y sonoramente es una delicia.

Se nota que es un trabajo donde los desarrolladores lo han disfrutado y le han dado un mimo especial. Solo por estar ante un constante "plano secuencia" (no hay ni un solo corte cinematográfico en el juego) ya merece ser loado.
Y que sea un juego solo para un jugador gana enteros en una época donde si no hay multijugador, no es un buen juego.
Pues bien, éste no solo es así, sino que además es grandiosamente adictivo.
En definitiva, un "falso" reinicio de la saga que era necesario, y que al final ha sido un excelente trabajo en su resultado final.
Enhorabuena a los responsables, nos queda "God of War" para rato,. aunque espero que no sean cinco entregas más, como decía su director... eso ya es alargar demasiado el chicle...

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