Cuando estas convaleciente (y en mi caso por dar una simple patada a un sillón... relegándome a estar casi un mes de baja y sin poder caminar mucho ni estar demasiado rato de pie sin estar luego viendo la vía láctea con microscopio, y eso que solo me rompí la quinta falange del pie derecho... si, el meñique) y quieres pasar el rato te pueden pasar por la cabeza mil cosas, sobretodo cuando no puedes moverte demasiado. Leer, ver alguna serie, alguna peli... jugar videojuegos... poco más para no morir de asco estando tumbado con el pie sobre un cojín.
Me dio por ver algo de terror, ya que; justamente en las recientes vacaciones de verano mi intento por ver alguna cosa decente (para mi) me dejo bastante mal sabor de boca...
Empece con "Lifeforce: Fuerza Vital", una peli de Tobe Hooper de 1985, recomendada por el "Señor N". - "Es un ejemplo de esos peliculones de los ochenta, ¡y con música de Henry Mancini!" me dijo para incitarme a verla.
Accedí... y me arrepentí. Si, es un claro ejemplo de los 80... de las películas malas de esa época. Tobe Hopper, director hoy reconocido, nos trajo una película argumentalmente ya no pobre y obtusa, con unas actuaciones exageradas e histriónicas (con ojo, Patrick Stewart haciendo un muy, muy mal papel), que cuenta con unos efectos especiales brutalmente preciosos y conseguidos, una música de Mancini (que no toda porque, por problemas de producción dejó inacabada la obra, finiquitándola, ojo, Michael Kamen, lo más alejado de Mancini posible... pero que hace buen trabajo "sonando" a Mancini) pero que en lo demás es una peste de niveles estratosféricos. Horrible es poco, pero terminé de verla, si eso se pede llamar "final" (si la has visto sabes a que me refiero).
No obstante, seguía con ganas de terror... y vi que recuperaron en Amazon Prime una obra que, ya hace bastante me llamo la atención y la puse en mi lista de visionado sin poder llegar a verla porque la quitaron del servicio, por suerte solo por una temporada... "Smile", de Parker Finn.
Cuando esta película llegó a los cines en 2022 lo hizo sin grandes fuegos artificiales, pero consiguió remarcar y clavarse en la cabeza del espectador gracias a un miedo sutil y a veces, enfermizo que iba más allá del simple susto de manual. Parker Finn debutaba en la dirección de largometrajes (tras dos cortometrajes de terror) con una historia (si, también se encargó del guión) en apariencia sencilla: una terapeuta que presencia un suicidio brutal en su consulta y que, desde ese momento, empieza a experimentar una cadena de sucesos extraños que desdibujan la frontera entre lo psicológico y lo sobrenatural. El rodaje tuvo lugar en Nueva Jersey, en hospitales reales y antiguos edificios industriales que aportaron al film un aire áspero y tangible, nada de decorados artificiales o "chromas" que limpian demasiado la imagen y la hacen falsa a la legua. Esa textura realista fue acompañada de un trabajo de efectos prácticos a cargo de "Amalgamated Dynamics", los mismos que llevan décadas dándole vida a criaturas en Hollywood, lo que ayudó a que el terror se sintiera más orgánico, menos digital. También hay que decir que el presupuesto era ajustado... no era un "blockbuster" de Hollywood, con lo que había que idear formas sencillas de mostrar lo que se pretendía mostrar, y mediante planos con una composición medida y un montaje milimetrado, es posible, y aquí lo consiguieron
Hasta en la manera de concebir el terror físico hay ecos: si Verbinski usaba las imágenes perturbadoras del vídeo maldito de Samara (clavos oxidados, caballos muertos, el pozo, insectos...) para provocar un malestar más sensorial que explícito, Finn opta por sonrisas grotescas y visiones fugaces, jugando con la incomodidad de lo cotidiano deformado. Ambas películas entienden que el horror más eficaz no siempre está en lo monstruoso, sino en lo extraño, lo que se siente fuera de lugar. Eso si, en ambos casos cuando se "muestra" el monstruo, pierden fuelle... más en "Smile" que en "The Ring". Momento de "bajón" que, aunque ocurre en los momentos finales del film, no hace decaer el resto de la obra (por suerte).
- FINAL DE LOS POSIBLES SPOILERS -
Toda una sorpresa para mi descubrir esta obra, y que sea tan parecida en tempos y estilo a "The Ring", una de mis películas favoritas de terror de todos los tiempos (lo sé, no es perfecta, pero es mi placer culpable) han hecho que esta "Smile" con sus sonrisas incomodas se convierta en una de mis obras favoritas del género.
Tanto me impacto que enseguida me puse a ver su segunda entrega, disponible esta vez en SkyShowtime.
La secuela, estrenada en 2024, demuestra que Parker Finn (que repetía en el guión y dirección) no se conformó con repetir la fórmula. "Smile 2" esta vez pone el foco en Skye Riley, interpretada por Naomi Scott, una estrella del pop que intenta volver a los escenarios tras un grave accidente que la dejó apartada de stos durante un año, mientras la maldición del ente sonriente empieza a acosarla. El cambio de registro es evidente: del consultorio y la paranoia íntima pasamos al mundo del espectáculo con luces, giras, pomposidad y fans histéricos. El rodaje se trasladó a Nueva York y al valle del Hudson, y uno de los momentos más comentados es una secuencia que parece sacada de un espectáculo de Beyoncé pasado por un filtro demoníaco: bailarines que se transforman en presencias horribles dentro del apartamento de Skye, un número coreografiado que mezcla espejos, acrobacias y deformidades para crear un delirio visual que se te queda grabado en la mente. Como detalle simpático, Drew Barrymore hace un "cameo" en la película interpretándose a sí misma en su programa de TV, "Drew", rodado en el set real de éste tras recibir una carta personal del director.
En lo musical (siempre voy a tratarlo), Tapia de Veer repite como compositor pero esta vez comparte espacio con la faceta pop del personaje protagonista. Naomi Scott, que también es cantante (su Jasmine en la version de imagen real de "Aladdin" es de las cosas que salvaría de ese film) grabó un EP completo como Skye Riley, su personaje, con canciones que funcionan tanto dentro de la trama como en el mercado real: temas como "Blood on White Satin" o "Grieved You" se publicaron como singles reales reforzando la ilusión de que Riley es una cantante auténtica. Esta mezcla entre la oscuridad del "score" (mismo estilo que la anterior entrega, y personalmente mejor) y la luminosidad artificial del pop da a la película una personalidad distinta, más arriesgada, aunque no siempre equilibrada. La música es parte importante aquí, y así la tratan, con respeto y con la importancia que merece.











No hay comentarios:
Publicar un comentario