Hace más de una década que no voy al cine a ver una película de terror... también es cierto que tengo unos gustos bastante marcados para este tipo de productos: me molan esas pelis más psicológicas, más cercanas al "thriller" y me alejo del típico producto "gore" o que se base en la violencia exagerada solo como porte de esa emoción llamada "miedo".
Entre temas personales, y que ir al cine a ver este tipo de productos es algo difícil... el 90% de veces te topas con espectadores que, o no respetan el visionado de la película (suelen ser jóvenes que "pasan" de la película o simplemente que se lo toman "a guasa"). No obstante, siempre recordaré el reestreno en los 90 de "El Exorcista" de William Friedkin en su "versión del director" (doblaje nuevo con cambios, una o dos escenas añadidas, restauración en general y poco más)... fue de esas sesiones que sentí vergüenza ajena de los espectadores, estando la sala llena... de las veces que menos gusto he pasado de ir al cine, no por la película (considero a "El Exorcista" una de las grandes del género, junto a su secuela "El Exorcista III") sino por como la ví y como no la disfruté en pantalla grande...
Siempre digo que de mis películas favoritas del género, y situándola al principio de la lista se encuentra "The Ring", el remake americano perpetrado por Gore Verbinski en 2002. Poco gore, pocos sustos de "bu" (como llamo yo a los "jumpscare") pero una tensión y atmósfera que te pone tenso, tensísimo. Y al principio de la peli, en el cine, el primer susto, el primer "susto de "bu"... y el cine callado. Mutis. Silencio total hasta que terminó la película, se encendieron las luces y la gente salió del cine sin decir palabra, nosotros incluidos... y no era poca gente, recuerdo la sala llena. Creo que en toda mi vida, la única vez que me ha pasado eso fue con esa película . Me marcó de sobremanera la experiencia, y eso que si, ya se que la película no es para tanto, pero me marcó.
Pues bien, de nuevo a perpetrar las aventuras del Señor "N" y un servidor en un día al cine, como si fuésemos Sherlock Holmes y Doctor John H. Watson pero el lugar de investigar un caso, estrujar y analizar una producción audiovisual y disfrutarla, claro está. Esta vez nos dio por volver a nuestras raíces (no, a mi no me llaman Kunta Kinte ni me falta un pie... aún) sino un retorno ligero a nuestra juventud cuando, casi cada semana nos daba por alquilar o ir a ver al cine una película de terror. Un retorno al pasado en toda regla.
En esos tiempos ir a ver una película de miedo era una lotería... una de esas que suelen hacer en Navidad y siempre toca premio, aunque sea un mísero llavero de plástico chinoso. En esa época, por suerte nuestra, estaba de moda el terror sobrenatural psicológico, y sobretodo estaba de moda el terror asiático, el cual se cernía más en la atmósfera, el suspense y sobretodo, un malrollismo tenso, siempre con ese toque de misticismo y si llegar a la sangre a borbotones que tan de moda pusieron los "slashers" americanos o italianos unas décadas antes. Un soplo de aire fresco a las carnicerías y los litros de sangre (falsa a la legua) que solían impregnar las películas de terror habitualmente antes, y que ahora todo eran espíritus, fantasmas, sustos y sobretodo, mal rollo en atmósferas tensas muy, muy oscuras.
Pues bien, vimos un tráiler (solo uno, debo reconocerlo) de "Weapons", película de Zach Cregger, director guionista detrás de la exitosa "Barbarian" de 2022 (decir que no la he visto...), aquí con su segundo film también de terror, con una historia fragmentada y visualmente intensa que recordaba al menos en ese tráiler a esas producciones de nuestra juventud, con ese aire "malrollero" cerebral antes que lo físico con ketchup a borbotones. Tenia buena pinta... luego, como no podía ser de otra forma, empecé a leer opiniones y críticas (sin spoilers) que la ponían por las nubes. Nos entraron ganas de verla, y ya que estaba de vacaciones... ¿porqué no? Además hacía mucho no íbamos al cine a ver este tipo de productos.Esa foto fue tomada por Nick Ut, un periodista fotográfico vietnamita en la provincia de Bình Dương, y en la imagen se ve a Phan Thi Kim Phuc, una niña de 9 años, corriendo desnuda y llorando en una pose en "V" invertida con los brazos mientras su cuerpo muestra quemaduras por el napalm. La fotografía muestra también a otros niños huyendo del ataque, pero Kim Phuc es la que más impactó al mundo por su expresión de dolor y vulnerabilidad. Esta foto se convirtió en un símbolo internacional del horror de la guerra, mostrando las consecuencias de los bombardeos sobre civiles inocentes, y especialmente en los niños.
Cierto que, sin el dato de la "inspiración" del director, esa pose a algunos les recordará a la manera de correr de algunos personajes de animación, como serian Arale Norimaki o Naruto, dotando a la imagen de un tono surrealista, casi absurdo... pero cierto que la composición visual y la atmósfera creada da un toque malrollero cada vez que vemos esas imágenes... extrañeza más que otra cosa, pero en el cine a más de uno (jóvenes) se les salió una risita audible, y puede que fuese, en el fondo, lo que quería el director también.
Hay que destacar también la composición de los encuadres de los planos y los movimientos de cámara, inquietantes en la mayoría del metraje. Imaginativos y muy cuidados. A momentos recordando en parte la cámara de un videojuego en tercera persona (ese seguimiento de la cabeza desde atrás) dándole un toque fresco visualmente hablando. En conjunto, la cámara de Seiple y junto al montaje de Joe Murphy (bastante acertado en ritmo) construyen un lenguaje visual hipnótico y de tensión constante.
No por algo este género me interesa, no es solo por las tramas "esotéricas" que me alejan un poco de la dura realidad, sino que en este género son los que suelen innovar y "juguetear" más con las posiciones de cámara, los movimientos de ésta y sobretodo en el montaje. Y aquí debemos decir que en estos dos campos, "Weapons" cumple. Puede que en el montaje a mitad de película pierda fuelle (aunque diría que es más por el tono y por la trama per se)... pero eso lo hablaremos más adelante.
Estilísticamente, los compositores usan cuerdas melancólicas y sintetizadores, así como percusión de una manera casi obsesiva. Como explican los Holladay, buscaban un tono que fuera "intenso y energético cuando era necesario, pero que también capturara el misterio y el deseo de respuestas", todo sin hacerse pesado en ningún momento. lo consiguen.
En general, la partitura alterna momentos de tensión pura (de nuevo usando percusión y texturas electrónicas) con pasajes más sombríos, acentuando la oscilación entre el desconcierto y la violencia que va escalando en el propio film. Musicalmente se subraya el tono ominoso: la música acompaña las imágenes de modo casi constante, amplificando la ansiedad cuando los personajes no saben qué va a ocurrir (ni los espectadores).
Eso si, el disco editado de escucha aislada es bastante difícil de escuchar... son temas muy cortos y con poca melodía. Básicamente temas atmosféricos que pretenden acompañar las imágenes a los que van pegados. Aquí no hay "leitmotivs" ni se les espera...
Los efectos visuales son muy contenidos. En este caso son de esos que "no quieren que se noten". No son apabullantes, pero si muy constantes durante todo el film. Conseguidos y funcionan, porque si, cuesta detectarlos, y eso es el mayor piropo que se les podría dar, y mas en una producción de este tipo.
Narrativa. El film se construye como un rompecabezas, se cuenta por capítulos narrados desde diferentes personajes, un poco al estilo de "Magnolia" (Paul Thomas Anderson, 1999) pero llevado al terror. Cada segmento tiene nombre y personaje propio (Justine, Alex, Archer, Marcus, Paul, James…) y ofrece un punto de vista distinto sobre el suceso central. Por no estropear la sorpresa al lector, si aún no ha visto la película (recomiendo que si no lo ha hecho y pretende hacerlo, se aleje de sobremanera de tráilers, resumenes o ciertos análisis que puedan estropear sorpresa. Conviene llegar "virgen" en este film para no estropearlo), solo comentaré, a manera de resumen y que aparece en los tráilers, que el capítulo inicial nos introduce a Justine (una Julia Garner entregada a su personaje), la maestra que se encuentra casi vacía el aula de primaria de la cual se encarga, luego volvemos atrás para seguir la historia con Archer, el padre desconsolado de uno de los niños desaparecidos de la clase de Justine (un Josh Brolin sobrio, crudo y rabioso). Luego volvemos atrás mediante otros segmentos, todos ellos retrocediendo en el tiempo y llegando a unos momentos similares o posteriores al anterior, pero con otros personajes que en su conjunto, nos darán una visión más clara y concisa de la trama principal, pese que cada fragmento o capítulo es casi una historia por si misma, como uno sobre un policía local (un gran Alden Ehrenreich, desaprovechado gran actor en el gremio) u otro dedicado al director de la escuela de los niños desaparecidos (un Benedict Wong en un papel algo... diferente), entre otros.
Esta estructura cercana al estilo visto en "Pulp Fiction" de Tarantino, mantiene la intriga porque, como digo, replantea información en cada sección. Estos relatos superpuestos son “la característica, no un defecto” de la película, según comenta una crítica que he leído (Brian Tallerico, RogerEbert.com): un artificio que en realidad refuerza los subtextos temáticos y te mantiene alerta releyendo lo anterior a la luz de nuevos datos. En la práctica da una sensación de multiverso narrativo: cada personaje vive una mini-historia en paralelo, pero todo va convergiendo hacia un mismo punto, avanzando en el misterio que envuelve la trama general. En conjunto consigue atrapar porque sucesivamente cambia al protagonista y se encajan piezas del rompecabezas, aunque diría que se echa de menos cierta explicación conceptual profunda, sobretodo cuando aparecen los elementos fantásticos del film. Elementos que, al aparecer hacen que se "pierda" un poco la gracia de todo el film "per se" al descubrirse el pastel... pero eso es algo totalmente subjetivo mío (por algo es mi reseña, mi opinión).El reparto principal responde con interpretaciones sólidas. Julia Garner (recientemente la podéis ver en "Los 4 Fantásticos: Pequeños Pasos" en el papel de "Silver Surfer"... bueno, entrever en version digital plarteada) aquí encarna a Justine con fuerza contenida: es a la vez vulnerabilidad y rabia, una mujer marcada por el consumo de alcohol y la culpa, que se convierte en el blanco de la histeria colectiva de todo el pueblo al marcarla como culpable de la desaparición de los niños de su clase.
Josh Brolin (los más jovenes lo reconocerán por ser "Thanos" en las películas de "Los Vengadores" de Marvel, yo y los más carrozas por ser Brand en "Los Goonies" de Richard Donner en 1985), aquí da vida a Archer Graff, padre desconsolado por la desaparición inexplicable de su hijo, y su presencia transmite desolación y a la vez determinación de descubrir un "por que". Cuando aparece, suele hacerlo en “explosiones de rabia” de un padre culpable y furioso, pero poco a poco colabora con Justine para descubrir la verdad. Su dolor se muestra muy presente, viendo como duerme en el cuarto de su hijo ausente, siendo torturado por la culpa, reflejándolo con miradas angustiadas, gestos de dolor y arrebatos breves de ira. Brolin cumpliendo, como era de esperar. Como anécdota, el papel debía ser interpretado por Pedro Pascal ("Gladiator 2", "El Mandaloriano" o la reciente "Los Cuatro Fantásticos: Primeros Pasos") pero por motivos de agenda tuvo que dejarlo y en su lugar se eligió a Brolin.
Alden Ehrenreich (conocido por ser el joven Han Solo en la película del universo "Star Wars" del mismo nombre de Disney) aquí interpreta al policía Paul Morgan, policía conocido de Justine, aportando un matiz diferente (su historia es de las que menos peso tiene, y además aporta un tono diferente al resto, aunque ayuda a completar la trama general). También hay que destacar a los secundarios: Austin Abrams (podemos verle en la serie "Euphoria") como James, el pobre drogadicto y marginal chico que siempre está en el lugar equivocado, personaje que sirve casi como de "alivio cómico" o algo así, o Benedict Wong ("Wong" en el universo cinematográfico Marvel de Disney, compi del "Dr. Strange) siendo un director de escuela gay serio y preocupado por los niños de su centro y por la pobre Justine, pese al desastre que ha ocurrido. Sólo nos queda Amy Madigan (nominada al Óscar en 1986 por "Dos veces en una vida" de Bud Yorkin) que hace una aparición tardía como la excéntrica tía del único niño que no desapareció de la clase de Justine, Álex, con un personaje tan extraño que resulta
inquietante e hipnótico, casi sacado de una producción de David Lynch.
En resumen, el elenco aporta poder dramático y Garner, el personaje principal, sencillamente brilla en su papel de "sufridora".
Y ya que he nombrado a Lynch, hay muchas, muchas referencias visuales y narrativas que recuerdan a su universo. El filme de Cregger crea un ambiente de pueblo pequeño lleno de secretos oscuros, con personajes extraños (niños que no hablan, vecinos con comportamientos siniestros) y situaciones surrealistas que, como bien describe "The Cinema Group", nos lleva a un “descenso estilo Lynch” hacia el terror suburbano: en especial mediante el misterioso personaje con maquillaje extraño, pelo pelirrojo intenso y ropa colorida que merodea en las sombras que hace que la película tienda hacia lo onírico, remitiendo a la "off-kilter menace" ("la amenaza desquiciada") típica de Lynch, que no es más que esa atmósfera inquietante, surrealista y oscura que define la obra del cineasta, un estilo a menudo denominado "lynchiano" que captura su uso de efectos visuales peculiares, actuaciones asombrosas, narrativas poco convencionales y un trasfondo oscuro bajo superficies aparentemente inocentes para crear una atmósfera única de tensión inquietante y surrealismo en sus películas y series de televisión.
Visualmente, la película tiene encuadres abusivos en contrastes y atmósferas pesadas, como Lynch haría con colores saturados o iluminación extraña. La mezcla de lo familiar típico americano (casas de vecinos típicas de la america profunda, típico departamento de policía de un pueblecito americano lejos de la civilización urbanita, una escuela primaria típica de cualquier película americana) junto con lo grotesco (escenas gore, aunque pocas, algo exageradas, rituales extraños sin explicación alguna de que sentido tienen en realidad) cuyo conjunto evoca a Lynch, y sobretodo a su "Twin Peaks" (según el Señor "N", mucho de la tercera temporada). Sin embargo, a veces ese experimento se siente excesivo o confuso: el giro hacia lo sobrenatural al final puede parecer más una "comedia" que un verdadero misterio, y algunos críticos apuntan que el estilo onírico no siempre encuentra un significado claro, y yo me uno a ellos diciendo eso mismo... al descubrirse el pastel pierde mucho fuelle la película.
Al Señor "N" en cambio le pareció notable el film. No "excelente" pero si un soplo de aire fresco en las producciones de "terror". Porque, se supone es de "Terror" el film... pero aparte de tres sustos contados ("jumpscares" o como los llamo yo, sustos de "bu") y una atmósfera oscura y tenebrosa, poco miedo pasaréis. Ni tan siquiera malestar... bueno, alguna escena si da malestar... pero no es la constante de la película en ningún momento.











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