"Mierdi" X-Mas

 

"Ho Ho Ho"


Eso mismo es lo que seguramente oyes dentro de tu cabeza al ver esa imagen situada justo encima de estas lineas; y de forma de una voz grave y profunda, una risa que cada año por estas fiestas (Diciembre) escuchas por la tele, la radio, por internet o incluso por la calle.
También puedes sentir animadversión hacia ese personaje, justo lo contrario a lo que pretenden hacernos sentir al verlo u oírlo.

Su origen es el de un hombre griego que nació unos 280 años después de Cristo y que se convirtió en el obispo de una pequeña ciudad romana en la actual Turquía, pero no fue hasta que en EEUU, en el momento de la publicación del libro de Washington Irving en 1809, llamado "Knickerbocker's History of New York" se retrató por primera vez a un San Nicolás (si, fue santificado por la iglesia católica) fumando en pipa mientras sobrevolaba los tejados de las casas en un vagón volador repartiendo regalos entre niños y niñas buenos. Pero realmente no fue hasta el siglo XIX cuando se estandarizó la imagen de "Santa Claus" como la un adulto orondo vestido de rojo con adornos de pelo blanco, que viajaba desde el Polo Norte en un trineo tirado por renos y que vigilaba a los niños, sufriendo una especie de migración a la inversa hacia Europa desde EEUU, reemplazando a los terroríficos portadores de regalos del norte europeo ("Krampus", te miro a ti) y adoptando nombres locales como "Père Noël" en Francia, "Father Christmas" en Gran Bretaña, o por supuesto, "Papá Noel" en España.

Esa imagen de gordo feliz y siempre contento (ayudada por esos anuncios de Coca-Cola con la botella estilizada en la mano), pese a ser una cosa totalmente fuera de lugar en nuestra zona (mis padres siempre me han recordado que para ellos sólo existían en navidad los "Tres Reyes Magos" para los regalos, nadie más traía regalos... pero esa historia la dejamos para otro día) ya forma parte de nuestra cultura, aunque metida con calzador y gracias a películas y demás parafernalia que, por supuesto, venía de EEUU (si, te miro también a ti, "Halloween").

Y este año, a momento de escribir este texto (26 de diciembre de 2024) han sido unas de esas navidades que, en lenguaje coloquial, podríamos llamar como "una mierda".

No me malinterpretéis... no me refiero a quejas consumistas sobre regalos recibidos (u no recibidos), no, no me refiero a eso.
En mi caso han sido (y aún son...) horribles porque los días de fiesta me he tenido que aguantar y trabajar... tanto desde casa como fuera.

Lo del "espíritu navideño", o como dicen en esas películas de los sábados por la tarde (americanadas u alemanadas, según el canal que miréis, cursis, sobre oficinistas que vuelven a su pueblo en Navidad, y tienen un percance... y les sale al rescate un veterinario d ela zona y se enamoran perdidamente uno del otro...) "sentimiento navideño".
Nunca las he tragado... y eso que en casa suelen caer este tipo de productos ñoños...

Navidad es para los niños... en realidad debería ser para todos, algo de "amor y paz" u algo así... pero es algo que se ha convertido para niños... sobretodo para el consumo masivo.
Regalos y más regalos. Juguetes, videojuegos... y perfumes para los padres (algún que otro calcetín y pijama) y con ustedes, ¡Navidad!

Hace mucho que ya bajé del barco de todas estas cosas... aunque soy tan idiota que sigo disfrutando de hacer regalos... pero no por ser estas fiestas. Es algo íntimo mio, disfruto y me da placer hacer regalos. Me siento bien conmigo mismo ver la cara de felicidad del que recibe el regalo...
Por supuesto me esmero... no se trata de regalar cualquier cosa. Si sé que algo te gusta, te buscaré algo ese algo, o parecido,  para que lo disfrutes.

Este año ha sido raro... pocos regalos (alguno ha caído), pero ha sido... a la inversa.
Es decir... me he vuelto egoísta y me he hecho regalos a mi... no muchos... pero si para mi.
Un "Grinch" diréis... "has estropeado la Navidad"...
No, no es eso... por una vez, por una primera vez, he pensado en mi antes que los demás.
Si, es egoísmo... pero en estas fechas siempre pensaba en los demás y nunca den mi... y en mi pocos pensaban... así que este año, yo he pensado en mi.

Tampoco me he pasado... no me he comprado nada carísimo ni tampoco he comprado "baratijas" para los demás (si, claro que ha habido regalos para los demás... pero no tantos ni tan costosos como otros años), pero este año, he pensado conmigo.
Un poco tontería pensándolo en frío... podría haber comprado todo esto en cualquier momento del año... pero me apetecía... así que...

Pero no deja que Navidad sea una mierda.... aguantar esa habitual falsedad de la gente, ese "buen rollo" y "amor en el aire" cuando el resto del año ni te saludan o incluso te miran desde encima del hombro...
Es algo que no soporto... o a ese familiar que se cree más inteligente que tu, ese "cuñadismo" (palabra que, aunque no puedo utilizar al no tener "cuñado", expresa enormemente lo que quiero decir...) que tienes que tragar en esas comidas familiares o de empresa, con ese "ser inteligente" soltando burradas, a veces sin ton ni son pero que ellos creen a pies juntillas y pretenden mostrarse como seres superiores, cuando en verdad casi parecen haber sufrido un problema mental durante el embarazo.

Y esos temas de conversa... desde las criptomonedas, pasando por la inmigración (siempre ilegal, sean de donde sean, aunque en verdad hablen de alguien nacido en el pueblo de al lado) o de la homofobia hacia esa chica que se ha dejado bigote y se extrajo el pecho, llamándose "Pepe" desde hace un mes (por mi como si se injerta una cola en la frente... es su vida y su cuerpo, que haga lo que quiera), pero deben ponerlo a parir.
O hablar sobre política, o futbol. O eres de un color o de otro, pero eres monocromático y en el fondo eres más gris que los primeros fotogramas de "Ciudadano Kane"... y hueles rancio.

Si, la Navidad son tiempos de paz, amor y esas cosas... pero en el fondo eso se ha perdido como lágrimas en la lluvia... ahora se ha convertido en un teatro (del malo) en donde el protagonista es eso llamado dinero, y en donde ser un falso es ser el rey.

Pero hey, no seamos tan negativos... alguien habrá aún que crea en la verdad y el amor y esas cosas... un gato negro con una luna en la frente y una chica rubia con coletas que le llegan a los pies, seguro... pero no todo el mundo tiene por que ser negativo.
Estoy seguro (quiero creer) que aún hay familias en que el amor y la estima está ante todo, pero no solamente en estas fechas, sino todo el año.

No digo que en mi casa haya este ambiente enfermizo... simplemente ya no hay ambiente.
Somos menos... ya no hay niños en casa (mi tío no cuenta como niño... pero casi. Yo podría entrar en el paquete... mejor dicho, creo que soy más niño que otra cosa) y ese "espíritu de la Navidad" ya esta muy poco presente... ni siquiera nos matamos en adornar la casa... casi lo hacemos más por obligación que otra cosa... y sin pasarnos.

Tampoco ayuda este año que tenemos nuestra gatita enferma... y pinta mal el tema.
Si, es una gata... bla bla bla... en casa los animales son parte de la familia, no son meros adornos o utensilios, los tratamos bien, con respecto y con cariño. Nada de dejarlos fuera al frío, los cuidamos como nos cuidamos nosotros. Son FAMILIA (así, en mayúscula) y se cuida de ellos, y se les quiere igual... y cuando tienes a uno viejito y enfermo, y que ves que seguramente más pronto que tarde "se vaya"... pues eso...

Pero... ¡hey, es Navidad!
¡Sonreíd, sed felices, quereos, amaos!

Yo solo quiero que pasen estas fechas... o que alguien vuelva a traerme ese "espíritu", ya que casi soy ya más un "Scrooge" que otra cosa... y a lo mejor me faltan las visitas de los tres fantasmas de Navidad para hacerme volver de nuevo a creer en ella...

De momento me basta con ver a los demás contentos, aunque sea por una tontería.

Feliz Navidad y felices fiestas. Y feliz año nuevo, que sea mejor que el que dejamos... y no sea tan "porculero"...

No hay comentarios:

Publicar un comentario

El más popular del reino